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El Consell aprueba el Catálogo de Zonas Húmedas cuatro meses después de presentarlo

La lista de zonas protegidas tenía que ser oficial en diciembre de 1995

Con casi siete años de retraso y más de cuatro meses después de presentar oficialmente el documento definitivo, el Consell aprobó ayer el Catálogo de Zonas Húmedas de la Comunidad Valenciana. La lista de 48 enclaves implica considerar suelo no urbanizable especialmente protegido 44.862 hectáreas de gran valor ecológico, lo que dará al traste con numerosas expectativas urbanísticas. El pleno también congeló la concesión de licencias para máquinas tragaperras y aprobó el proyecto de ley de espectáculos públicos que regula los horarios de los locales de ocio.

El 24 de abril pasado, el consejero de Medio Ambiente, Fernando Modrego, presentó oficialmente el definitivo Catálogo de Zonas Húmedas (CZH), un documento que recibió apenas dos semanas después el respaldo del Consejo Asesor y de Participación del Medio Ambiente, con el voto favorable de varios grupos ecologistas, que si bien consideraban que el listado tendría que ser mayor y que algunas zonas habían quedado mermadas, creían imprescindible aprobarlo cuanto antes.

De hecho, en el último año de tramitación la consejería, aunque había ampliado la lista en tres enclaves, cedió a la presión urbanística 255 hectáreas de marjales litorales y otras 62 de desembocaduras de ríos. Los ecologistas se aprestaron a asegurar que los intereses de numerosos municipios fueron demasiado poderosos. Las zonas más perjudicada fueron los marjales de Nules (que perdió 120 hectáreas, el 18% de su superficie), el de Almenara (se mermó en 54 hectáreas), el dels Moros (44,74), y el de La Safor (con 42 menos).

El catálogo llega con casi siete años de retraso, ya que la ley de Espacios Naturales Protegidos, aprobada en diciembre de 1994, daba un plazo de un año para aprobar el listado. En este tiempo se han caído por el camino un listado elaborado por los socialistas en 1995 y un proyecto de catálogo presentado por el anterior consejero de Medio Ambiente, el regionalista José Manuel Castellà, socio de Gobierno del entonces presidente, Eduardo Zaplana, del PP, merced a su pacto de Gobierno con Unión Valenciana.

Aquel catálogo de los regionalistas no fue del agrado del Consell, que bloqueó el documento, lo que ha supuesto un retraso de otros tres años.

Tragaperras

La Consejería de Hacienda sometió al pleno un nuevo reglamento de máquinas recreativas y juegos de azar que congela la concesión de nuevas licencias para las tragaperras del denominado grupo B, las habituales en bares y otros locales de ocio. José Joaquín Ripoll, vicepresidente del Consell, sugirió que la medida pretende evitar la proliferación de máquinas tragaperras para paliar las tendencias ludópatas. Pero, de hecho, el nuevo reglamento deja en manos de los operadores más poderosos el control de la inmensa mayoría de las licencias disponibles, una situación que otorga una situación de privilegio a dos o tres empresas sobre el conjunto del sector.

El pleno también aprobó el proyecto de Ley de Espectáculos Públicos, Actividades Recreativas y Establecimientos Públicos que regula los horarios de los locales de ocio para intentar compatibilizar el derecho al esparcimiento con el derecho al descanso, según Ripoll.

Administración Pública tiene previsto elaborar un catálogo de establecimientos que derivará en un expediente único a la hora de conceder licencias municipales para apertura de locales de ocio. La norma impone fianzas a los empresarios de ocio para afrontar posibles responsabilidades en materia de seguridad, una imposición que representantes del sector consideran lesiva y equiparan a la posibilidad de exigir fianzas a los propietarios de automóviles para prevenir las responsabilidades de posibles accidentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de septiembre de 2002