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Los jefes de Gobierno de los Partidos Populares no se ponen de acuerdo sobre la Constitución europea

La familia conservadora europea no consiguió ayer resolver las diferencias que la separan respecto a la futura Constitución europea. El encuentro, organizado por el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, en su lujosa villa de Porto Rotondo (Cerdeña), con los jefes de Gobierno conservadores para analizar el borrador de Constitución propuesto por la oficina política del Partido Popular Europeo (PPE), concluyó sin acuerdos.

Las divergencias entre la línea federalista, propuesta por los alemanes y apoyada por Luxemburgo y Holanda, y la línea que privilegia el peso de los Estados dentro de la Unión, apoyada por España, Francia, Portugal e Italia, tendrán que seguir el debate en un nuevo encuentro antes del Congreso del PPE, el mes de octubre en Estoril.

Berlusconi aludió a estas diferencias cuando recibió a los periodistas en uno de los estudios de villa La Certosa, flanqueado por colaboradores y guardaespaldas armados. 'Se ha hablado', dijo, 'de la personalidad jurídica que deberá tener Europa y de su presidente. Hemos discutido si este presidente debería ser el presidente del Consejo Europeo, formado por los primeros ministros que componen la UE, o si debería ser un presidente de Europa. De las competencias del Consejo y las de la Comisión y el Parlamento Europeo'. Sin acuerdo se optó por una nueva cita que, según Berlusconi, será antes del Congreso del PPE, a mediados de octubre en Estoril. Fuentes próximas al presidente español, José María Aznar, hablaron del mes de diciembre.

En los debates participaron los jefes de Gobierno de Francia, Jean Pierre Raffarin; España, José María Aznar; Portugal, Jose Manoel Durao Barroso; Holanda, Jan-Peter Balkenende y Luxemburgo, Jean Claude Juncker. Sólo el canciller austríaco, Wolfgang Schüssel, faltó ayer a la cita, que no podía ser resolutiva por la incertidumbre que pesa sobre la Unión Cristiano Democrática (CDU) alemana, pendiente de las elecciones.

Aznar, hasta ahora la voz más potente de los populares europeos, está encontrando serias dificultades para imponer sus criterios, pese a tener de su lado a importantes aliados como Francia e Italia. Jorge Moragas, secretario de Relaciones Internacionales del PP, aseguró tras el encuentro que todos los asistentes están de acuerdo en apoyar una Constitución que combinen flexibilidad y equilibrio y en la que todos los partidos populares puedan sentirse cómodos.

La reunión tenía como objetivo analizar en privado el documento que pretende reflejar la postura de los populares ante la reforma de los tratados y que debería ser aprobado en el congreso de Estoril. Se estudió un borrador, elaborado por el presidente del PPE, el belga Wilfried Martens, y el dirigente de la CDU alemana, Wolfgang Schäuble, que estuvieron en Cerdeña. El documento ha levantado considerable polvareda porque no complace a todos. Las discrepancias de la familia popular sobre este documento son enormes y gravitan sobre todo en torno a la cuestión principal. ¿Qué tipo de poder tendrá la futura UE ampliada al Este? Los alemanes, conscientes de su fuerza parlamentaria en Estrasburgo, proponen un modelo que refuerza la Comisión Europea, como órgano ejecutivo de la UE frente al Consejo de Ministros , hasta ahora un órgano con capacidad ejecutiva importante, que escapaba al control de la comisión y del Parlamento y cuyas decisiones, según los alemanes, son demasiado secretas y poco transparentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de septiembre de 2002