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Tribuna:COYUNTURA INTERNACIONAL

Transparencia

Los escándalos financieros protagonizados por empresas estadounidenses han conseguido dilapidar la confianza de los inversores en la información transmitida a los mercados mediante las cuentas anuales. Por ello, el supervisor norteamericano, como mecanismo para incrementar el crédito de la información, ha reforzado la normativa aplicable a las compañías cotizadas en sus mercados.

De esta manera, el pasado 29 de agosto se ponían en marcha las nuevas obligaciones para estas sociedades, centradas en varios aspectos. Por un lado, el recorte progresivo en los plazos de presentación de los estados financieros para sociedades con una capitalización bursátil superior a 75 millones de dólares. El objetivo es adelantar la transmisión de la información contable a los mercados en más de 10 días para las cuentas trimestrales y de 30 para los cierres anuales. Por otro, se incrementan las exigencias legales sobre los directivos de las compañías.

EE UU ha reforzado el control sobre las compañías cotizadas en Bolsa como mecanismo para incrementar el crédito de la información

La norma restringe sus posibilidades para operar con títulos de la empresa -deben comunicar en un máximo de dos días estas operaciones cuando ostenten participaciones superiores al 10%-, y se obliga, en adelante, al juramento de la veracidad de las cuentas presentadas -plazo que concluyó para las ya publicadas el pasado día 14-. Esta última exigencia afecta también a las empresas extranjeras cotizadas en Estados Unidos, lo que ha levantado las suspicacias europeas ante la posible injerencia en la legislación comunitaria.

Sin embargo, ambos reguladores comparten el objetivo de una mayor transparencia. Desde antes de esta crisis bursátil, la Comisión Europea persigue un mayor control sobre las compañías que cotizan en Bolsa, defendiendo la homogeneización de la información contable presentada, a través del impulso en la adopción de las NICs (Normas Internacionales de Contabilidad) en sustitución de las normas contables europeas de ámbito doméstico, y de las Generally Accepted Accounting Principles (GAAP), vigentes en Estados Unidos. Europa se ha fijado el año 2005 como fecha límite para que todas las compañías cotizadas adapten sus cuentas a las Normas Internacionales de Contabilidad.

Sin embargo, la adopción de unas normas homogéneas debe salvar todavía importantes limitaciones, como la contabilización de activos financieros a partir del fair value, que introduciría una volatilidad significativa en los balances, y la voluntaria aplicación por los estados miembros a empresas no cotizadas.

María Jesús Lago y Alberto Segurado pertenecen a Analistas Financieros Internacionales, Grupo Analistas. (www.grupoanalistas.com).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de septiembre de 2002