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CARTAS AL DIRECTOR

Cambio climático y transporte público

Después de las terribles inundaciones del centro y del este de Europa, se puede afirmar de forma más categórica que lo del cambio climático es algo muy real y muy devastador que puede tener unos efectos muy graves e imprevisibles sobre la 'débil' civilización posmoderna y superconsumista actual. Un hecho que nuestros políticos deberían tener muy en cuenta a partir de ahora mismo es que se hace urgente promocionar y primar el transporte público, sobre todo el ferrocarril. Desgraciadamente, el modelo depredador y plutócrata actual fomenta un urbanismo que potencia grandes centros comerciales en los extrarradios y la construcción de grandes núcleos de viviendas adosadas, con poca planificación, que implican un uso irracional del vehículo privado. Si realmente queremos un planeta más limpio y una sociedad más equilibrada y menos esquizofrénica, será necesario optar por el transporte público ferroviario (el cual respeta el equilibrio territorial y soluciona racionalmente la movilidad) en lugar del coche privado, puesto que esta última es una alternativa cara, contaminante y causante de muchos dramas familiares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de agosto de 2002