Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Putin hará 'todo lo posible' para reunificar las dos Coreas

El presidente ruso, Vladímir Putin, aseguró ayer tras su reunión en Vladivostok, a orillas del océano Pacífico, con el jefe de Estado de Corea del Norte, Kim Jong Il, que Moscú hará 'todo lo posible' para lograr la reunificación de la península dividida. 'Es evidente la buena voluntad de Corea del Norte en el proceso' de diálogo con Corea del Sur, que Rusia, manifestó Putin, 'está dispuesta a seguir apoyando'.

La segunda cumbre entre Putin y Kim estuvo centrada, sin embargo, en cuestiones económicas, sobre todo en el ambicioso proyecto de unir el famoso tren transiberiano con la vía férrea coreana. El dictador norcoreano llegó al Extremo Oriente ruso por ferrocarril el pasado martes y recorrió la zona en su tren acorazado.

Kim, que el mes pasado puso en marcha un plan para elevar las míseras condiciones de vida de los norcoreanos, mostró interés por ver cómo funcionan las empresas rusas y la economía de la zona tras la introducción de reformas liberalizadoras. Visitó un centro comercial, una planta farmacéutica, una fábrica de cables, la mayor panadería de la región y unos astilleros, entre otras industrias.

Pero lo que más le gusta al excéntrico líder norcoreano -que tiene fobia a los aviones- es inspeccionar las unidades militares y las industrias de guerra. En este viaje, Kim visitó la fábrica de aviones de combate Sujói, un buque de guerra y una división acorazada.

Al igual que hace un año, cuando recorrió toda Rusia con su tren acorazado, la visita del líder comunista supuso numerosas incomodidades para la población local, causadas por los retrasos de los trenes, los bloqueos de carreteras y otras medidas, que incluyeron hasta la cancelación de un crucero de turistas por el río Amur. Todo ello para garantizar la seguridad del gran timonel del pueblo norcoreano.

Entre las anécdotas, que también abundaron en el viaje, destaca la sorprendente visita de Kim a una iglesia ortodoxa, donde preguntó a los popes por las diferencias entre esa confesión y otras religiones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de agosto de 2002