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El Partido Liberal marroquí suspende las marchas a Melilla

El Partido Liberal Marroquí (PLM) ha suspendido las dos marchas a Melilla que había convocado para hoy y el miércoles para reivindicar la soberanía marroquí sobre la ciudad autónoma española. Estas manifestaciones iban a coincidir con la entrevista de mañana, en Washington, entre la ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, y el secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell. La decisión de la suspensión fue adoptada después de una reunión con representantes de la Comunidad Musulmana y de la Asociación Musulmana de Melilla, integradas en la Comisión Islámica de la ciudad, organizaciones que habían pedido la desconvocatoria.

El secretario general del PSOE de Melilla, Manuel Céspedes, también se opuso a las marchas del PLM y pidió a Marruecos que las impidiera, y a las autoridades españolas que pusieran a los organizadores a disposición judicial si cruzaban la frontera.

El vicepresidente nacional del PLM, Abdelmounin El Chouki, explicó que su partido 'no tiene nada contra los melillenses', pero es contrario 'a la política falsa de José María Aznar y su delegado en Melilla, Arturo Esteban, que no puede hacerse con un país vecino'. Este partido ha decidido renunciar a todas sus medidas de protesta en torno a la frontera entre Melilla y Marruecos hasta que se celebre en septiembre la reunión prevista entre los ministros de Exteriores español y marroquí, Ana Palacio y Mohamed Benaissa, respectivamente, para no 'entorpecerlas'.

El Chouki añadió que ello no significa que hayan variado su postura acerca de Ceuta y Melilla, que considera 'territorios ocupados pertenecientes a Marruecos', por lo que 'es el primer asunto' que Benaissa debe plantear a Palacio 'por motivos históricos y geográficos'.

Perjuicio a las familias

Por su parte, el portavoz de las asociaciones musulmanas melillenses, Abderraman Benyahya, expresó su 'satisfacción' por el resultado de unos contactos cuyo objetivo era, 'al margen de las motivaciones del PLM, que están legitimadas como partido marroquí, evitar un perjuicio a las economías de familias que nada tienen que ver con un conflicto entre estados'. Benyahya defendió la necesidad de 'normalizar' la situación, porque la frontera entre Melilla y Marruecos, de la que viven numerosas familias de ambos lados, 'debe ser una puerta de entrada, un nexo permanente entre pueblos y no una verja cerrada que marque diferencias entre vecinos'.

Las asociaciones musulmanas melillenses se comprometieron a mediar ante la Delegación del Gobierno en el asunto de la implantación de tarjetas digitales, documento de identificación y control de la entrada de marroquíes a Melilla al que se opone el partido marroquí. Benyahya dijo que se buscará una fórmula que permita proteger la frontera 'como medio de lucha contra la inmigración ilegal y las mafias' y agilizar el tránsito sin necesidad de recurrir a las tarjetas digitales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de agosto de 2002