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CARTAS AL DIRECTOR

La apuesta de Telefónica por el UMTS

Las Rozas, Madrid

Es fácil convertirse en un sabio de los temas concernientes al pasado, pero no lo es tanto cuando hemos de saber de futuro. En este sentido, y al hilo de algunas informaciones publicadas en distintos medios de comunicación escrita sobre los errores cometidos con la apuesta por el UMTS [Servicios Universales de Telecomunicaciones Móviles], cabe matizar que algunas decisiones han de valorarse en los contextos que les afectan en cada momento. Es decir, la apuesta por el UMTS fue una apuesta acertada en el momento en que se realizó, máxime cuando la totalidad de los países desarrollados ya habían consolidado posiciones de orientación clara hacia la extracción del máximo provecho posible del mundo de Internet, con o sin burbuja. Dicha apuesta arrastró a Gobiernos, empresas, instituciones de todo tipo, analistas financieros, consultoras, profesionales y sociedades en general.

¿Qué hubiese sucedido si un grupo empresarial de la talla de Telefónica se hubiese decantado por el conservadurismo y consiguiente no apuesta por UMTS? ¿Qué hubiesen dicho los mercados, los analistas, los clientes, los empleados del grupo? Es probable que el valor en Bolsa hubiese sufrido un descalabro significativo y nuestra credibilidad como líderes, fuertemente cuestionada.

El UMTS, estrella de lo que será, con toda seguridad, el futuro de las comunicaciones móviles, arrastra, para lo bueno y para lo malo, a toda una serie de agentes ya existentes o nacidos para soportarlo y hacerlo avanzar. Entre los más destacados están los suministradores de infraestructuras de red, fabricantes y suministradores de terminales, proveedores de contenidos y aplicaciones, y toda una serie de terceros dependientes de éstos que, todos juntos, serían generadores de un volumen considerable de puestos de trabajo, negocio y, por consiguiente, riqueza, y es por lo que, desde este punto de vista, hay que dar un voto de confianza a la decisión.

Asimismo, decisiones de apuesta por tecnologías de futuro, como el UMTS, producen un arrastre hacia delante nada desdeñable, gracias al cual se está produciendo un importantísimo desarrollo tecnológico en nuestra sociedad, que a su vez repercute positivamente en nuestros niveles de competitividad empresarial, con todo lo que ello conlleva.

Digamos entonces que la decisión tomada en su momento por Telefónica, así como la tomada en esta semana respecto a la amortización de inversiones, merece dos aplausos, el de haber tomado la decisión adecuada hace dos años y que le corresponde a la oportuna decisión de rectificarla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de julio de 2002