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CARTAS AL DIRECTOR

¡Un intérprete, 'pliiisss'!

Acogí la noticia de la muerte del pequeño subsahariano de dos años (EL PAÍS, 25 de julio) con la indiferencia resignada de quien, voluntaria o inconscientemente, acepta que la tragedia pase a formar parte de su vida cotidiana. Sin embargo, al leer el contenido íntegro del artículo se me revolvieron las tripas al saber que esta vez sí se podría haber hecho algo y que no se hizo 'porque la Guardia Civil carecía de traductor' -cuya denominación correcta sería en todo caso intérprete-, lo que retrasó considerablemente el rastreo en la zona.

En un arranque ingenuo de buena fe cristiana quise creer que estas pobres almas (me refiero a los inmigrantes subsaharianos, no a la Guardia Civil) hablarían una lengua exótica derivada del canto de los pájaros tropicales en época de apareamiento, pero no. Como pude comprobar en el telediario, el padre de la criatura se expresaba en un más que correcto e inteligible inglés.

Recién celebrado el Año Europeo de las Lenguas, este suceso da mucho que pensar. Sobre todo pone en evidencia que tenemos un problema con la inmigración, pero no me refiero a que sean muchos los que vengan, sino que a los que llegan no los tratamos como cabría esperar de un país miembro de la Unión Europea. La falta de consideración por parte de las instituciones públicas y de los que en ellas trabajan se acerca casi al trato deshumanizado. Quizás se tengan que buscar las causas de esta 'desconcienciación cultural', especialmente lingüística, dentro de nuestras propias fronteras. Quizás deberíamos empezar por deshacer esta empanada mental que tenemos con nuestras propias lenguas autóctonas (me refiero al catalán, al gallego y al vasco, por si las moscas...) y que empecemos a considerarlas como tal y no como dialectos -según cree alguno-, ya que solamente en el respeto hacia nosotros mismos se basa el respeto hacia los demás.

Ya va siendo hora de que, como europeos que decimos ser, cambiemos ciertas actitudes anacrónicas. ¿O acaso suponía la Guardia Civil que con los más de 1.000 euros que han pagado por el viaje les regalaban un curso intensivo de castellano en patera? Come on!

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de julio de 2002