Cinco artistas muestran en San Sebastián obras que diluyen los límites entre pintura y fotografía

La Galería DV exhibe obras de Gordillo, Scully, Ugalde, Urzay y Amondarain

Los límites entre las diferentes disciplinas artísticas son cada vez más difusos, sobre todo, entre la pintura y la fotografía. Esta es al menos la realidad que asoma con fuerza en Pintura sin límite, una exposición organizada por la Galería DV de San Sebastián (San Martín, 5) en la que cinco artistas de peso se replantean su propia pintura como lenguaje y como técnica. La muestra, que se prolongará hasta el 7 de septiembre, descubre el trabajo realizado en este terreno ambiguo por Luis Gordillo, Sean Scully, José Ramón Amondarain, Juan Ugalde y Darío Urzay.

Hace mucho tiempo que Galería DV se planteaba reflexionar sobre este fenómeno que está marcando el devenir del arte contemporáneo y que se ha evidenciado en diferentes exposiciones organizadas por esta sala en los últimos años. 'Luis Gordillo lleva ya tiempo diciendo que ante la avalancha de nuevos procesos creativos, de nuevas técnicas, la pintura se tiene que reinventar', explica la galerista Lourdes Fernández. 'Y es muy curioso que apuntara esa reflexión hace un par de años y ya se haya introducido en el terreno de la fotografía'.

La exposición, que se presentará en el Art Forum de Berlín el próximo otoño, hace así partícipe al público del diálogo mantenido en privado entre la galerista y algunos de los artistas con los que trabaja. No se trata de hacer una tesis, o al menos este propósito no figura en la declaración de intenciones de la sala. Sino que se persigue mostrar que las últimas tendencias, también alcanzan a quienes tradicionalmente han desarrollado su trabajo en el campo de la pintura. 'Nos gustaba la idea de mostrar cómo pintores de óleo sobre lienzo se decantan por la fotografía y, cada uno, en versiones muy distintas', dice Fernández.

Hay algunos artistas, como José Ramón Amondarain, que llevan ya algún tiempo desdoblándose también en fotógrafos y ya han alcanzado la versatilidad en este terreno de difícil clasificación. De hecho, la galería donostiarra muestra en esta exposición obras realizadas por el artista a través de técnicas distintas; la impresión digital, el acrílico sobre madera y la fotografía propiamente dicha, eso sí, tras un proceso de manipulación artística. 'Amondarain quizá sea el más radical de todos los artistas que aquí presentamos, el más innovador', señala la galerista. Entre sus propuestas figura un cuadro realizado a medias con pintura y fotografía. Es la imagen de una persiana bajada, donde se distingue una planta, pero apenas se percibe la fusión de disciplinas. En la fotografía que presenta se aleja deliberadamente del realismo, superpone dos imágenes de personas correspondientes a dos lugares y momentos diferentes y se expone sin miedo al juicio del espectador. 'Estoy muy interesado en la idea de ver cómo están dispuestas las cosas y cómo las percibe el espectador, qué extrae de mis trabajos'.

La suya es una propuesta que nada tiene que ver con la de Luis Gordillo, uno de los grandes artistas españoles, que muestra en San Sebastián sus primeras fotografías artísticas y las confronta a su obra pictórica. Aparentemente, nada tienen que ver entre sí. Pero Fernández advierte: 'Sí existe una conexión con las formas que conforman sus dibujos'.

La incursión de cada uno de estos pintores en el mundo de la fotografía camina por senderos dispares. Juan Ugalde introduce la pintura dentro de la fotografía y Sean Scully, sin embargo, deja clarísima la división de su trabajo en dos disciplinas, si bien puede observarse en las instantáneas una coherencia con las formas que definen su pintura. De las paredes de la sala cuelgan varias instantáneas tomadas en Lisboa junto a uno de sus óleos coloristas.

En cambio, Darío Urzay hace casi imposible distinguir a primera vista cuál de las tres piezas que presenta ha salido de su pincel y cuál de su mirada fotográfica. Dos de los cuadros, barnizados con resina, son el negativo fotográfico de la tercera pieza. Sólo cambian los colores y el espectador se siente prácticamente ante la misma propuesta. Los nuevos medios no sólo están afectando así a la práctica pictórica de los jóvenes artistas. 'La pintura no ha muerto, es mentira', señala Fernández. 'Simplemente está afectada de forma muy positiva por nuevos procesos'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 18 de julio de 2002.

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