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CARTAS AL DIRECTOR

¿Integración rígida o tolerancia humana?

Ya desde hace tiempo estamos acostumbrados a escuchar noticias de la llegada (legal o ilegal) reciente de inmigrantes a nuestro país. Algunas de nuestras preocupaciones como ciudadanos y ciudadanas son reales, otras falsas alarmas. ¿Nos quitarán el trabajo? Por supuesto que no. Necesitamos inmigrantes y hay oportunidades para todos. Vivimos en un país que nunca ha tenido que afrontar esta situación. Al contrario, desde hace poco éramos inmigrantes nosotros en la búsqueda de un nivel de calidad de vida mejor para nosotros y nuestros hijos.

¿Entonces, por qué tanta histeria de repente? En mi opinión, los medios de comunicación y nuestros políticos son igual de culpables para fomentar esta monomanía. El otro día leí una entrevista de Artur Mas, conseller en cap de la Generalitat de Cataluña, por la radio. Hablaba de la importancia de defender 'nuestra identidad colectiva' y 'que los inmigrantes lo tienen que entender, tienen que venir aquí buscando una oportunidad y obteniendo una serie de derechos y de servicios, eso nadie se lo va a negar, y menos en Cataluña; tienen que saber que vienen a Cataluña sabiendo que vienen a un país que tiene una identidad colectiva, que tiene una forma de pensar, una forma de actuar, y eso hay que respetarlo plenamente'. Pues bravo. Quién no va a estar de acuerdo. Pero quizás yo intercambiaría el verbo tener por deber...

Es importante que los políticos y otras figuras de nuestra sociedad que ejercen influencia ayuden a transmitir el mensaje adecuado de convivencia, para disipar nuestras preocupaciones y aliviar nuestros miedos. Estados Unidos, Reino Unido, Australia, todos se han beneficiado de tener sociedades pluriculturales. Por supuesto, todos han tenido que pasar por las etapas difíciles de integración y la de la educación de la población, pero todos han salido ganando. Hay un proceso de adaptación tanto para los inmigrantes como para nosotros.

Los españoles no somos racistas, o eso me dicen. Tenemos la ventaja de aprender de otros países que tuvieron que afrontar inmigración mucho antes que nosotros. Que seamos pacientes, tolerantes y sobre todo humanos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de julio de 2002