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El Ejército israelí levanta el toque de queda en cinco ciudades palestinas

El cierre de Cisjordania ha llevado al desempleo al 75% de la población activa

El Ejército israelí ha levantado en las últimas horas el toque de queda en cinco ciudades palestinas de Cisjordania -Belén, Hebrón, Yenín, Qalqilia y Tulkarem- decretado hace más de tres semanas, aunque mantiene las restricciones sobre las poblaciones de Nablús y Ramala.

El mando del Ejército ordenó el levantamiento del toque de queda tras haber sopesado la importancia de un documento interno, elaborado por los servicios secretos militares, que auguraba una inminente explosión de cólera popular en las ciudades asediadas como consecuencia de la situación de miseria originada por la política de cierres.

El toque de queda sobre las ciudades palestinas de Cisjordania había sido impuesto de manera intermitente desde el pasado 29 de marzo, cuando se llevó a cabo la Operación Muro de Defensa. Pero el pasado 19 de junio las tropas lo restablecieron de forma continuada en todas las ciudades cisjordanas, con excepción de Jericó. La política de cierre ha provocado que los índices de paro se dispararan en la zona palestina, alcanzando el 75% de la población activa.

La decisión de levantar el toque de queda sobre estas ciudades palestinas ha sido percibida en medios políticos como un gesto de buena voluntad del nuevo jefe del Estado Mayor del Ejército de Israel, el general Moshe Yaalon, Bogie, que el pasado martes reemplazó a Saul Mofaz, un militar de concepciones y acciones radicales.

El gesto conciliador del nuevo jefe de Estado Mayor israelí fue acompañado con unas declaraciones tranquilizadoras en las que Yaalon aseguró que estaba en contra de que 'Arafat fuera expulsado por la fuerza' de los territorios autónomos. A pesar del levantamiento del toque de queda, el Ejército israelí mantiene su presencia militar en todas las ciudades palestinas de Cisjordania, donde ha iniciado un periodo de 'ocupación blanda' que los mandos militares aseguran que se podría prolongar al menos durante un año, a no ser que antes el presidente palestino, Yasir Arafat renuncie a sus poderes.

Ofensiva diplomática

Ayer, coincidiendo con el levantamiento del toque de queda, dirigentes del Partido Laborista israelí lanzaron una ofensiva diplomática con la que intentan convencer al Gobierno de Egipto para que acepte un plan de paz. Esta ofensiva culminará en las próximas horas, en las que está previsto que el jefe del Partido Laborista y ministro de Defensa en el Gobierno israelí, Benjamín Ben Eleizer, se encuentre en Alejandría con el presidente egipcio, Hosni Mubarak. Por su parte, el primer ministro israelí, Ariel Sharon ha enviado a Washington un emisario, su jefe de Gabinete, Dov Weisglass, para encontrarse con el secretario de Estado norteamericano, Collin Powell, antes de que el martes se reúna en Nueva York el cuarteto -EE UU, Rusia, la ONU y la Unión Europea-. Uno de los objetivos principales de esta reunión es la de buscar una salida airosa para el asedio político que Estados Unidos e Israel han decretado sobre el presidente Arafat, favoreciendo al mismo tiempo su programa de reformas democráticas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de julio de 2002