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AL VOLANTE | PRUEBA

Austero y funcional

Va bien en casi todo, pero no entusiasma por nada. El Superb tiene las medidas de las berlinas superiores de las marcas populares europeas -Peugeot 607 o Renault Vel Satis-, pero con un diseño más austero y menos refinado que sus rivales. Puede incorporar detalles exclusivos, pero es un coche sencillo y funcional, lo que se aprecia en unos precios ajustados y también al conducirlo.

Motor pequeño, pero suficiente

El nuevo Skoda monta el mismo motor 1.9 TDi de 130 CV del Ibiza y el Golf. Sin embargo, a pesar de su mayor tamaño y peso, ofrece unas prestaciones sorprendentes. Permite mantener ritmos altos de crucero en los viajes, adelanta con suficiente brío y no se queda en las subidas, gracias en parte a un cambio de cinco marchas bien escalonado. Además, está bien aislado y no vibra nada.

Sólo se echa de menos más fuerza y progresividad entre 1.000 y 2.000 vueltas: pasa de no tener casi potencia a responder con gran poderío y cierta brusquedad. Se nota más en ciudad porque exige reducir a menudo y acelerar con suavidad para evitar tirones, lo que resulta incómodo en tráfico urbano. Pero en carretera se lanza muy bien y corre más de lo que parece. Y sobre todo tiene unos consumos muy bajos para lo que pesa: apenas gasta seis litros a velocidades legales y sube a ocho en conducción rápida o ciudad.

Suspensiones suaves y ESP opcional

El Superb es noble, seguro y fácil de conducir. Tiene unos mandos suaves y precisos, una buena dirección, y permite viajar con comodidad y desahogo porque es silencioso y filtra bien los baches.

Sin embargo, las suspensiones son poco progresivas, aunque no penalizan mucho el confort, al menos a ritmos tranquilos. Circula con aplomo en trazados rápidos y, a pesar de su tamaño, es ágil en zonas viradas: obedece bien al volante y acusa poco las inercias de la carrocería. Pero según se aumenta el ritmo, pierde confort porque las suspensiones trabajan en dos fases. Al inicio de la curva responden como si llevaran unos reglajes blandos y balancea un poco. Después, cuando el coche apoya lateralmente, pasan a ser más duras e incluso secas en pisos malos, sobre todo a ritmos alegres.

Pero el comportamiento dinámico es correcto, con unos frenos acordes con las prestaciones, un buen ABS de serie y las ayudas electrónicas a la conducción de VW, aunque en esta versión el control de estabilidad es opcional para reducir los precios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de julio de 2002