Ética para María

Consideraciones bioéticas, médicas y teológicas sobre la petición de la mujer que quiere recibir esperma de su marido en coma

Este diario pidió ayer a dos filósofos, un bioético, un teólogo y una ginecóloga que dieran su opinión sobre la petición de inseminación artificial de la valenciana María, al margen de las consideraciones jurídicas.

Fernando Savater, catedrático de Ética de la Universidad Complutense de Madrid: 'Comprendo el drama humano de esa mujer, aunque no conozco todas las circunstancias concretas. Ahora bien, en líneas generales, me parece absurdo programar huérfanos. Todos los seres humanos tenemos en principio derecho a un padre y una madre. Luego puede ocurrir que uno de los padres, por ejemplo, se muera o se vaya con alguien que baile claqué. Eso sucede en la vida, pero lo que no tiene sentido es empezar de antemano con juegos de Frankenstein. Hay muchos niños abandonados en el mundo que pueden ser adoptados'.

Marcelo Palacios, presidente del Comité Científico de la Sociedad Internacional de Bioética y redactor de la ley española de reproducción asistida: 'La última palabra en este caso la deben tener los juristas, pero desde mi punto de vista no hay conflicto legal. Si en un precedente francés se autorizó la inseminación cuando el marido ya había muerto, más razón aún habría para hacerlo en este caso, con el marido vivo y en coma'.

Palacios sigue: 'Y no creo que la falta de autorización escrita por parte del marido sea un argumento en contra. En muchas situaciones [no relacionadas con la reproducción], no hay evidencias escritas de los deseos de un paciente en coma, y las decisiones deben tomarse basándose en conversaciones narradas por los familiares. La mujer asegura que su marido quería tener hijos, y con la edad que tienen ambos es algo perfectamente normal. ¿Quiénes somos nosotros para sospechar que miente? Eso sí que sería una falta de ética: dudar de su palabra. Ninguna pareja certifica ante un notario sus intenciones de tener o no descendencia'.

Juan José Tamayo, director de la Cátedra de Teología Ignacio Ellacuría de la Universidad Carlos III de Madrid, cree que hay que apoyar a quien quiere generar una vida. 'Si se critica el aborto por acabar con una vida, se debería apoyar la creación de vidas humanas. Desde el punto de vista ético, tanto laico como religioso, no hay nada que objetar'.

Domingo García Marzá, titular del departamento de Filosofía Moral de la Universidad Jaume I de Castellón, piensa que la solicitud de la mujer 'no es moralmente reprobable, y por ello debe ser legalmente aceptable'. Añade: 'No se hace daño a nadie y se procura el bien de la mujer que va a tener un hijo deseado. La falta de consentimiento del paciente en coma se vulnera también en los casos de intervenciones quirúrgicas en las que el enfermo tampoco puede dar su autorización, y ésta es otorgada por sus familiares más cercanos'.

Carmina Vidal, ginecóloga del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI): 'Si el juez autorizara el procedimiento, podría bastar con dar al paciente una viagra, que su mujer le hiciera una masturbación y hacer una inseminación artificial normal. Si tiene algún problema de esterilidad, habría que recurrir a la fertilización in vitro, y tal vez al diagnóstico preimplantatorio de los embriones, pero nada de esto es peculiar de este caso. El estado de coma no afecta al esperma'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 03 de julio de 2002.

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