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ETA exige un recargo del 5% a los extorsionados que retrasen sus pagos

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad han detectado que en los últimos 15 días ETA ha enviado una nueva remesa de cartas exigiendo a empresarios y otros colectivos el pago del denominado impuesto revolucionario, informaron fuentes de la lucha antiterrorista. Esta nueva ofensiva para cobrar la extorsión incluye un interés de demora del 5% para los empresarios que no han pagado en un primer aviso. Las cartas, en las que se piden cantidades similares a las de otras ocasiones, incluyen un mensaje intimidatorio para aquellas personas que no han aceptado el chantaje de la banda terrorista: 'Tú y tus bienes pasáis a ser objetivo de ETA'.

El mecanismo más habitual es que ETA envíe una primera carta en la que pide una cantidad. Si no hay respuesta, ETA envía una segunda en un tono más amenazante. Si tampoco ésta tiene contestación, la banda terrorista escribe una tercera advirtiendo de que a partir de ese momento, esa persona y sus bienes pasan a ser su objetivo.

Técnicas intimidatorias

Asimismo, otro dato que se registra en la nueva oleada de cartas es que ETA exige un 5% de intereses de demora a los extorsionados que tras una primera carta no se han puesto en contacto con la banda. ETA ha ensayado ya numerosas técnicas intimidatorias para financiarse mediante el cobro de extorsiones, incluso ha llegado a amenazar de muerte a familiares directos de empresarios vascos que se han negado a pagar. Y ha incluido en sus demandas a empresas pequeñas y profesionales liberales. De hecho, ya hace más de un año recurrió a inscribir los nombres y direcciones de familiares de empresarios en los remites de las cartas que enviaba a los extorsionados, con el fin de presionarles más, dejando claro que conocían, por ejemplo, donde se encontraba su hijo o su padre.

También han sido chantajeados médicos, ingenieros o abogados. A éstos les ha llegado a exigir el pago de entre 30.000 y 60.000 euros en función del volumen de actividad que los etarras suponen que tienen los destinatarios. Además, los etarras extendieron la extorsión, tras el alto el fuego, a empresarios navarros y madrileños, e incluso a los de Baleares que financiaron el nuevo yate del Rey.

Estas amenazas al empresariado fueron reiteradas en sendos comunicados de ETA en los que reivindicaron los atentados con coche bomba en Madrid -en la Plaza de Callao y en la calle de Platerías-, además del que costó la vida al empresario José María Korta. ETA también intentó cobrar la extorsión, en diciembre de 2000, al futbolista internacional francés del Bayern de Múnich Bixente Lizarazu asegurando que se lo reclamaban en compensación por jugar en el equipo nacional de un 'país enemigo'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de julio de 2002