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ES EL MOMENTO DE... | PROPUESTAS

La flor de la nieve

Es el símbolo de la alta montaña y se le atribuye la capacidad de rejuvenecer la piel y curar males de estómago. La delicada y pequeña estrella blanca florece en julio en los Pirineos.

En España se la conoce como flor de nieve, pie de león o edelweiss; en Francia, inmortal de las nieves; en Italia, stella alpina; en Suiza y Alemania, edelweiss, y en los catálogos científicos, como Leontopodium alpinum. Voces diferentes para una misma flor, blanca o amarillenta, que de los Cárpatos a los Pirineos, pasando por los Alpes y el Jura, es el símbolo de la alta montaña.

Durante julio y agosto florece en las praderas, las laderas herbosas y las grietas de las rocas calizas entre los 1.700 y los 3.000 metros de altitud. Es una planta pequeña (de 2 a 20 centímetros), de la familia de las compuestas, bastante rara, de flores hermafroditas en forma de estrella y hojas capaces de resistir los calores del verano y las bajas temperaturas del invierno. En España sólo vive en los Pirineos, que constituyen el límite occidental de su distribución en el mundo. Sólo en Cataluña está expresamente protegida por ley.

Donde más abunda, y por tanto donde más posibilidades hay de encontrarla, es en los Pirineos centrales, en la provincia de Huesca. Es fácil verla en las sierras de Peña Telera y Tendeñera, en el valle de Tena; en la sierra de Guara, en las pedreras de la cara norte de este pico del prepirineo y en las crestas; en el valle de Ordesa, en el circo de Soaso y más fácilmente aún en los rebordes superiores del cañón, a los que se puede llegar por la llamada Senda de los Cazadores. Es común también en el llamado Balcón de Pineta, cerca de Bielsa, y en el valle de Benasque, por ejemplo en las cercanías del refugio de Estós, en el camino hacia Posets. Descubrirla entre las rocas o la hierba exige suerte, paciencia y normalmente una buena marcha.

Además de ser todo un símbolo (en Suiza es la flor nacional), al edelweiss se le atribuyen propiedades curativas; se utiliza como astringente, contra los males de estómago y para rejuvenecer la piel. Desde hace poco, los suizos han conseguido cultivarla en vivero. En Sembrancher, en el cantón del Valais, producen una docena de toneladas al año para elaborar una crema antiarrugas. Aunque la tecnología haya logrado dominar a esta montaraz planta, sigue estando en peligro de extinción, por lo que es muy recomendable limitarse a admirar su belleza y abstenerse de arrancarla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de junio de 2002