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La huella y el entorno de Modigliani se exhiben en Segovia

La muestra incluye una selección de artistas de la 'Escuela de París'

Una exposición, que se inaugura en el Torreón de Lozoya, de Segovia, hoy jueves, recoge más de 200 obras y objetos personales de Amedeo Modigliani (1884-1920) y de otros 40 artistas con los que mantuvo relaciones y que constituyen una parte esencial de la llamada Escuela de París. La muestra incluye una selección de obras de Jeanne Hébuterne, su compañera de los últimos años, pintora notable y prácticamente desconocida.

La exposición, organizada con motivo del 125 aniversario de Caja Segovia, permanecerá abierta al público hasta el próximo 31 de agosto. La coordinadora de la misma, Charo San Juan, subraya que una aportación esencial de la exposición es la de dar a conocer la obra de la que fuera compañera de Modigliani en sus últimos años, Jeanne Hébuterne, cuyo trágico final -se suicidó embarazada de nueve meses del segundo hijo de ambos al día siguiente de la muerte del artista- determinó el desconocimiento de su obra, guardada celosamente por su familia.

Es ésta la segunda ocasión en que se muestra una buena parte de su trabajo desde que se exhibiera por primera vez en el año 2000, con ocasión de la exposición Modigliani e i suoi en la Fondazione Giorgio Cini de Venecia.

Denominada Modigliani y la Escuela de París. Arte, amor y drama, en la entrada del torreón medieval gestionado por la entidad de ahorro segoviana como sala de exposiciones, se exhiben fotografías, cartas, postales y documentos personales del artista nacido en la localidad italiana de Liorno, en el seno de una familia judía, así como un retrato realizado por Jeanne Hébuterne y una máscara morturia que llevó a cabo Moïse Kisling.

La siguiente sala recoge óleos y dibujos de Modigliani, utilizando el retrato como hilo conductor -protagonista de su obra con excepción del desnudo-, influenciado en ocasiones por Cezanne, hasta crear su propio canon de belleza que alcanzó su fase más importante -calificada en ocasiones de manierista-, desde 1916 hasta su muerte, en 1920, con un aire italianizante que fue su mayor contribución a la llamada Escuela de París.

Muchas de sus obras rescataron valores cuestionados entonces por las vanguardias, como la armonía, el equilibrio, la mesura y la organización compositiva, con unas figuras caracterizadas por una clara suave concepción geométrica que se realiza en base a volúmenes generalmente curvos, cuya principal característica es la estilización. Contribuye a esa suavidad general la simplificación de los diferentes rasgos, el alargamiento del cuello y de la cabeza que se inclina ligeramente hacia un lado, las bocas pequeñas, las enigmáticas miradas ciegas en las que se anulan las pupilas y, sobre todo, el gusto por una elegante línea curva, sinuosa, en arabesco que añadían a su peculiar estilo una evidente sensualidad.

También destaca la escultura, realizada entre 1910 y 1914, cuando el artista establece un paréntesis en su producción pictórica, con cabezas de mujer y cariátides, en la que se dejan sentir los ecos de Picasso, Brancusi, de la escultura de los pueblos y culturas primitivos y de la antigüedad, así como del cubismo.

En otra de las salas se muestra la obra de Jeanne Hébuterne, en su mayoría dibujos. A juicio de Charo San Juan se trata de introducir como artista a esta mujer a la que exclusivamente se había considerado como la modelo y última amante de Modigliani, aunque su trayectoria se vio truncada porque murió muy joven. De una familia de la pequeña burguesía católica parisina, fue la inspiración del artista, consiguiendo que dejara el alcohol y las drogas, aparte de que, junto con su hija Jeanne Modigliani, se propuso limpiar la mala imagen que rodeó al pintor y escultor, quien protagonizaba escándalos en el Dúme, donde declamaba a gritos versos de Rimbaud o de D'Annunzio.

Asimismo, figuran pinturas, esculturas y grabados de otros cuarenta artistas de entre los que destacan Georges Dorignac, cuya hija estaba casada con André Hébuterne, hermano de Jeanne; Manuel Ortiz de Zárate, Tsuguharu Foujita, Chana Orloff, Pablo Picasso, Max Jacob, Juan Gris, Maurice de Vlaminck, Georges Rouault, Louis Valtat y Henri Epstein, entre otros.

Charo San Juan destacó que la exposición reúne piezas procedentes de museos y colecciones particulares de Italia, Francia, España y Suiza, principalmente, con el propósito de dar a conocer la vida y obra de este genial artista pero desde las relaciones de amistad, intercambio, inquietudes artísticas, sueños, y también amores y dramas, que el pintor y escultor italiano tuvo la oportunidad de vivir desde su traslado a la capital francesa, en 1916. Dada su dedicación preferente al retrato, se convirtió en el cronista de la Escuela de París, que constituyó uno de los fenómenos más ricos e interesantes de las vanguardias que agrupa a un buen número de artistas procedentes de los más diversos países y culturas, tanto de Europa, como de Asia o América.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de junio de 2002