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El Tribunal de Estrasburgo debe resolver sólo casos sustanciales, según su presidente

Luzius Wildhaber, presidente del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, con sede en Estrasburgo, defendió ayer, ante el Tribunal Constitucional español, que el órgano judicial que preside -integrado por 43 jueces, uno por cada Estado del Consejo de Europa, al que pertenece- debe reducir el elevado número de sentencias y limitarse a asuntos sustanciales 'resueltos más rápidamente y razonados con detalle'. Wildhaber disertó sobre El Tribunal Europeo de Derechos Humanos; perspectivas y futuro. Al foro asistieron, entre otros, el defensor del pueblo, Enrique Múgica, y el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Francisco José Hernández Santiago.

El conferenciante se refirió a la crisis del Tribunal, como consecuencia de la masificación de una jurisdicción internacional cuya competencia se extiende a 43 Estados, que agrupan una población de 800 millones de habitantes, que en 2001 recibió 14.000 demandas, con un aumento del 130% desde la reordenación efectuada en 1998.

En contraste con la cifra de 900 sentencias dictadas por el Tribunal de Estrasburgo en 2001, que Wildhaber consideró 'preocupante y francamente excesiva', recordó que el Supremo de EE UU dicta 80 o 90 sentencias al año, el Constitucional Federal alemán 17 sentencias en 2000 y el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas unas 240 sentencias en 2001.

'Papel constitucional'

Wildhaber reafirmó el objetivo del Tribunal de Estrasburgo de 'hacer que los ciudadanos europeos puedan hacer valer con plenitud, en sus propios órdenes jurídicos internos, los derechos que les reconoce el Convenio Europeo de Derechos Humanos'. Estimó que tal objetivo se cumple mejor mediante la aplicación por las autoridades nacionales de la jurisprudencia sobre el convenio, mientras que el Tribunal, en lugar de dedicarse a 'sentencias repetitivas', se sitúa 'en su verdadero papel constitucional'.

El presidente del Tribunal de Estrasburgo reclamó 'el poder de rehusar el examen en detalle de las demandas que no presenten alguna cuestión sustancial con respecto al Convenio', de modo que se eliminen aquellas quejas 'desprovistas de interés, sin emplear el tiempo precioso de los jueces'. Para ello, pidió los medios necesarios que permitan reducir la afluencia de asuntos con el fin de que el Tribunal 'pueda concentrarse en su papel constitucional'.

En cuanto a la relación del Tribunal con el legislador democrático, Wildhaber señaló que no es el papel del primero sustituir al segundo de forma sistemática, pero sí el de garantizar que 'los derechos del individuo acaben siendo protegidos contra los excesos de la regla de la mayoría'. El presidente del Tribunal de Estrasburgo, resaltó que, sea cual sea el porvenir de la institución, 'no debe perder de vista el objetivo global de preservar para toda Europa un sistema de protección de los derechos y libertades fundamentales'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de junio de 2002