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Crónica:dinamarca 1 - senegal 1 | Grupo A | Mundial 2002

Senegal, guapa y fiera

Diao marcó un gran gol frente a una Dinamarca avalada por Tomasson

La belleza salvaje de África se encarna hoy en los Leones de Téranga. No hay equipo tan guapo y tan fiero como Senegal, que ayer se las tuvo en Daegu con el representante de la aristrocracia europea, la serena Dinamarca, un equipo de porcelana, bello y frágil, siempre con un reflejo seductor desde que el flequillo de Laudrup asoma por el banquillo como segundo de Morten Olsen. Del duelo entre selecciones opuestas pero con buen gusto, una jugando al pie y la otra al espacio, salió un encuentro competido, partido por la mitad, con un tiempo para unos y una parte para los otros, salpicado de jugadas preciosas y también de rifi-rafes y otras malas hierbas, accciones propias de un choque de altura y muy exigente con los futbolistas.

Para el recuerdo quedará el gol de Senegal. Una hermosura tan grande y fresca como puede ser el continente africano. Iba Jorgensen encarando a Henry Cámara por el costado izquierdo del ataque, buscando el uno contra uno como les tiene dicho el técnico, que si tiro para aquí, que si me salgo para allá, cuando el senegalés le rebañó la pelota al danés y desplegó una contra digna de ser recogida en el manual del fútbol por la perfección con la que cada uno de los cuatro jugadores que intervinieron interpretaron lo que demandaba la jugada en cinco toques. El tanto fue tan bien parido que valió por el partido y mereció que se quitara Dinamarca, que sólo intervino para aplaudir. Fue un canto al contragolpe. Al grito de corre, corre, que es gol, Senegal se estiró lozana, rápida, agresiva, brutal, sacándole al rival un metro en cada carrera, un palmo en cada salto.

La vitalidad africana desfondó a Dinamarca, que sólo encontró respiro cuando el árbitro tuvo a bien expulsar a Diao por una entrada muy fea. Morten Olsen ya no sabía qué hacer para evitar que Senegal devorara a su equipo, que había perdido el sitio en el campo y el hilo del partido en el descanso, cuando Metsu pintó una alineación nueva con la entrada de Soleymane Camara y de Henry Camara, dos delanteros que dejaron a la defensa sueca cazando moscas. Soleymane marró el remate en una jugada que mereció acabar en gol por lo bien que la pintó Diouf, de nuevo sensacional atacando. Diouf se dejó caer al costado izquierdo, se comió al lateral y al central derecho y con un toque interior habilitó a Soleymane, que ajustó mal el remate frente al portero, ya vencido. Partida por la mitad, con Tofting resoplando y Gronkjaer en el vestuario, lastimado, Dinamarca se quedó muda después de un buen discurso de entrada. Hasta que reventó Tomasson, tuvo la pelota y el partido en el regazo. Tocó, se regodeó, tal que estuviera frente al espejo, y atrapó un gol que dejó en mal lugar a Senegal, sobre todo por su ingenuidad. Helveg sacó un fuera de banda hacia donde tiró el desmarque Tomasson y sobre el jugador del Milan cayó Diao antes de que recibiera el cuero. Penalti que transformó el propio Tomasson, autor de los tres goles que cuenta Dinamarca. Tan omnipresente como Diao, Tomasson le da poder ofensivo a una selección que se hace mirar por lo bien que se abre, por lo aseada que es, por cómo ataca. Ayer, sin embargo, su juego encantador no le alcanzó ante la voracidad de Senegal, un equipo en el que hasta el portero sabe jugar. Entre dos ganadores, el empate fue bien recibido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de junio de 2002