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Crónica:Cuartos de final de la Liga ACB | BALONCESTO

Azofra fuerza el quinto partido

Estudiantes logra igualar la eliminatoria ante el Madrid gracias a la exhibición de su capitán

Decía Scariolo que, por primera vez en siete meses, el Madrid contaba con todos sus efectivos, lo que parecía una aviso para navegantes. O sea, para Estudiantes. Pues podía no haber contado con Tarlac, que igual le hubiera ido mejor. Como le hubiera ido mejor si Azofra hubiera descansado más rato del debido. Visto lo de ayer, cuesta creer que Tarlac haya sido jugador de la NBA, aunque fuera un año y en un equipo menor como es el Chicago Bulls. Que uno se gaste un dineral en un jugador que se supone determinante y éste vea el tramo decisivo del partido desde el banquillo, tras perpetrar un atentado contra el baloncesto, suena fuerte. Eso le pasó a Tarlac. Dos canastas de 12 intentos, incluidos los tiros libres, fue su aportación durante los primeros 20 minutos. Y al banquillo se fue, claro.

ESTUDIANTES 95| REAL MADRID 84

Estudiantes: Azofra (16), Garnett (25), Jiménez (13), Patterson (3), Gabriel (3); Alfonso Reyes (14), Felipe Reyes (18), Jasen (3) y Miso. Real Madrid: Raúl López (5), Herreros (15), Iturbe (7), Tabak (13), Tarlac (5); Lucio Angulo (1), Alberto Angulo (18), Struelens (9), Edu Hernández, Djordjevic (5), Vukcevic (6) y Attruia. Árbitros: Sancha, Llamazares y Gª González. Unos 12.000 espectdores en el Palacio de Vistalegre.

No sobrevivió el Madrid a semejante rémora, pese a que en su plantilla hay tipos como Djordjevic o Alberto Angulo, que se toman estos asuntos como algo personal. La fuerza interior del conjunto blanco se fue por el desagüe merced al disparate ejecutado por Tarlac -indolente, distraído, devorado por Alfonso Reyes, a la sazón 10 centímetros más pequeño- y a la mínima aportación de otros que bajo el aro se movían, con la excepción de Tabak.

Resueltos los problemas que acosan a Estudiantes en el rebote, donde superó al Madrid en buena medida porque ayer se descubrió que Patterson es hábil en esa faceta del juego, el asunto quedó en manos de la inspiración de Jiménez, a quien ni Iturbe, ni Lucio Angulo, ni nadie detuvo ayer, y, sobre todo, de Azofra, hasta el momento el jugador más determinante de esta eliminatoria. Con diferencia, además.

El base estudiantil firmó otra exhibición. Pocos jugadores como él para escarbar en las miserias de cualquier rival. Ayer puso colorado al Madrid. No ya por aquel canastón que se sacó no se sabe de dónde al inicio del segundo cuarto, cuando robó el balón en su campo, corrió, dribló a un rival y ante las torres madridistas se dio la vuelta sobre sí mismo y encestó de espaldas. Ése fue un lance más, el que redondeaba aquel magisterio, aquel curso de velocidad, de visión de juego, de acierto en el lanzamiento, de gobierno del partido.

Le hizo un roto Azofra a Raúl López, que pareció más fuera que dentro del partido, y cerca estuvo de hacérselo a Djordjevic. Pero él fue el único que le dio al Madrid algunos momentos de desahogo. Pero como la posibilidad de que un equipo tire más y peor que el Madrid en el primer cuarto (7 de 24 lanzamientos) está descartada, de nada sirvió que la entrada en escena de Djordjevic, que acabó abandonando por lesión, le sacara del agujero en el segundo cuarto. El Madrid había cerrado el tramo inicial con una desventaja de 12 puntos (32-20), y con Djordjevic en acción consiguió reducirla de forma radical (46-44). Coincidó que por entonces Azofra y Jiménez descansaban. Tocaba esperar, porque aquel marcador parecía dejar el conflicto abierto.

Nada de nada. A la vuelta del descanso, Azofra -16 puntos y seis asistencias- puso a volar a los suyos y el asunto quedó resuelto. Sólo la vergüenza de Herrero, Tabak o Alberto Angulo evitó una paliza histórica, que amenazó con llegar cuando a siete minutos del final el marcador enseñaba un demoledor 82-65. Se redujeron finalmente las diferencias, pero a la postre un Estudiantes enorme llevó la eliminatoria al quinto partido, que se disputará el domingo en el Saporta. Dicen las estadísticas que el cuadro colegial jamás ganó en casa del Madrid en una fase final de la Liga, algo que a Azofra, tal y como está, le debe importar bien poco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de mayo de 2002