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Un vecino anónimo persiguió a dos proetarras hasta lograr que la Ertzaintza los cogiera

Los dos jóvenes negaron haber incendiado la sucursal, pero el juez ordenó su ingreso en prisión

Un ciudadano que presenció el ataque de dos proetarras a la oficina de Correos de Berango (Vizcaya) facilitó su detención al seguirles en coche durante aproximadamente un cuarto de hora y alertar a una patrulla de la Ertzaintza. En medios de la lucha antiterrorista se ha valorado muy positivamente la colaboración prestada por este ciudadano, máxime al haberse efectuado en el País Vasco. Los dos detenidos, Orkatz Gallastegi Sodupe y Martín Etxegarai, negaron su intervención en el incendio de la oficina postal, pero el juez ha decretado su ingreso en prisión.

Era sábado, a las 10 de la mañana. Dos encapuchados entraron en la oficina de Correos y Telégrafos, situada en la avenida de Sabino Arana, en Berango (Vizcaya). Una vez dentro, los terroristas obligaron a salir a los empleados y clientes que se encontraban en el interior del local y tras rociar los muebles y las paredes con un líquido inflamable, le prendieron fuego. A continuación, se dieron a la fuga.

En ese momento, un ciudadano que se encontraba en el interior de su automóvil, aparcado enfrente de la oficina postal, presenció como los dos encapuchados huían corriendo. Sin pensárselo dos veces, el ciudadano persiguió a los jóvenes en su coche, hasta que ellos cruzaron un puente peatonal elevado, por lo que momentáneamente les perdió de vista.

El hombre dio un rodeo y volvió a localizarlos cuando los dos jóvenes, que ya se habían desprendido del pasamontañas se subían en un ciclomotor con el que continuaron la fuga.

Seguimiento y aviso

El ciudadano les fue siguiendo hasta que ambos jóvenes se internaron en un bosquecillo a través de una pista forestal.

Aunque las condiciones del camino no le permitían seguir a los dos proetarras, el hombre se encontró con una patrulla de la Ertzaintza a la que facilitó la descripción de los violentos y la dirección que habían seguido.

La policía autonómica rodeó la zona y ambos jóvenes fueron detenidos una hora después.

Se trata de Orkatz Gallastegi Sodupe, de 19 años, natural de Berango y hermano de Irantzu y Lexuri Gallastegi, presuntas integrantes de ETA detenidas en Francia.

Irantzu fue arrestada en París, en la misma operación en la que fue detenido el dirigente etarra José Javier Arizkuren Ruiz, Kantauri, en 1999. Entre otros delitos, está acusada de participar en el asesinato del concejal popular de Ermua (Vizcaya) Miguel Ángel Blanco, en julio de 1997.

Lexuri ha sido detenida este mismo mes en Francia y está acusada de haber formado parte del comando Madrid de ETA y de haber intervenido en el asesinato del abogado y militante socialista Fernando Múgica en febrero de 1996.

El otro detenido es Martín Etxegarai, también de 19 años y natural de Getxo (Vizcaya).

El ciudadano cuya intervención fue decisiva en la detención de los proetarras ha sido declarado testigo protegido y aunque ya declaró ante la Ertzaintza, en los próximos días lo hará por exhorto en un juzgado del País Vasco.

Orkatz Gallastegi y Etxegarai negaron ayer su participación ante el juez Guillermo Ruiz Polanco, pero éste les reveló que existía un testigo presencial que les había reconocido. Los dos jóvenes palidecieron, pero no dijeron nada. El juez ordenó su ingreso en prisión.

Por otro lado, la Audiencia Nacional condenó ayer a Idoia López Riaño, Tigresa, a 17 años de prisión por el intento de atentado contra el entonces fiscal general del Estado, Luis Antonio Burón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de mayo de 2002