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Detenidos dos etarras en Madrid tras ser perseguidos por un testigo del atentado

Un ciudadano guió a la policía desde su vehículo con un móvil: 'Les he visto salir corriendo de donde la bomba. Les sigo' - El objetivo de los terroristas era el secretario general de Política Científica

'Les he visto salir corriendo de donde la bomba. Les sigo'. Un automovilista que circulaba junto a la calle del Cardenal Silíceo, en la zona noreste de la capital, marcó a las 9.15 desde su teléfono móvil el 092 para comunicar sus sospechas a la Policía Municipal. Siete minutos antes, dos etarras habían explosionado en ese lugar un coche bomba cargado con 25 kilos de dinamita con la intención de asesinar a un alto cargo de la Administración central, Juan Junquera, de 65 años, secretario general de Política Científica del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Un error de cálculo de los terroristas permitió salvar la vida a Junquera, que viajaba en un coche oficial de color verde oscuro. La bomba causó seis heridos graves y 89 leves.

Tras la explosión, los etarras huyeron de la zona en un Ford blanco. El automovilista anónimo alertó a la Policía Municipal y no perdió de vista el vehículo de los terroristas. La persecución por las calles de Madrid se prolongó unos 15 minutos, tiempo durante el cual el testigo informó a los agentes sobre su matrícula y sus movimientos. El héroe anónimo acabó su trabajo cuando la pareja de terroristas dejó el coche y siguió la huida a pie. La policía, con las pistas del anónimo perseguidor, detuvo a los dos etarras encañonándoles junto a la puerta de un bar.

Los dos detenidos son Aitor García Aliaga, Carpetas, y Ana Belén Egues, ex concejal de Herri Batasuna en Elduayen (Guipúzcoa). Ambos vivían en Madrid. García Aliaga, con un anciano, al que cuidaba. La mujer compartía piso con dos colombianas. El jefe del comando Madrid, Juan Ignacio Rubenach Roig, huyó de uno de los pisos francos que los etarras tenían en Madrid. La policía descubrió horas después el cuartel general del comando, situado en un piso de Salamanca que escondía 40 kilos de explosivo, un subfusil, un fusil de asalto, placas de matrícula falsas de Madrid y documentación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de noviembre de 2001

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