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La alcaldesa de Premià pide ayuda a los gobiernos ante los brotes de racismo por la futura mezquita

Jordi Pujol reclama más competencias para hacer una política de inmigración diferenciada

La alcaldesa de Premià de Mar (Barcelona), la socialista María Jesús Fanego, apremió ayer a los Gobiernos central y catalán a implicarse en la solución de los brotes de racismo surgidos en la localidad ante el plan del colectivo musulmán de construir una mezquita en el centro de la ciudad. Fanego hizo este llamamiento ante el riesgo, dijo, de fractura social entre los vecinos de Premià tras los enfrentamientos de este fin de semana entre asistentes a una manifestación contraria a la mezquita -la mayor celebrada hasta ahora- y un colectivo denominado Acción Antifascista.

El equipo de Gobierno municipal de Premià ha convocado una reunión para hoy martes con el objetivo de buscar una salida consensuada entre todos los partidos políticos. Fanego coincidió con el colectivo musulmán de Premià en culpar al líder ultraderechista Josep Anglada de liderar el movimiento opositor a la mezquita con fines electoralistas y poder presentarse a los próximos comicios.

El teniente de alcalde, Tomàs Esteban, culpó también a los Ejecutivos del PP y de CiU de este tipo de situaciones pues, a su entender, tras aprobar la Ley de Extranjería "traspasan el problema a los ayuntamientos que no tienen suficientes medios". Para Esteban, el desamparo que sufre el Ayuntamiento de Premià es total por parte de las administraciones.

En este sentido, el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, pidió ayer desde Girona una política de inmigración específica y diferenciada para Cataluña pues aseguró que los inmigrantes que recibe Madrid, provenientes de Suramérica, son de fácil integración y tienen muy poco que ver con los subsaharianos, magrebíes o paquistaníes que llegan a Cataluña, informa Gerard Bagué.

El presidente de la Generalitat aseguró que la visión unitaria de las políticas de España ha impedido ya en el pasado que Cataluña "atacara a tiempo y a fondo problemas vitales", como el de la baja natalidad. "En España no tenían ese problema", recordó Pujol a la vez que advirtió de que en el tema de la inmigración el Gobierno de Cataluña y el del Estado "siguen caminos diferentes". Pujol agregó que Cataluña tiene un "historial brillante" respecto a la integración y la convivencia con la inmigración e intentaría respetarla.

El conseller en cap del Gobierno catalán, Artur Mas, añadió que Cataluña asume una parte "incluso desproporcionada" de los inmigrantes que residen en España. "En Cataluña hay uno de cada tres marroquíes que están en España".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de mayo de 2002