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Los democristianos holandeses no quieren formar Gobierno sólo con la Lista Fortuyn

El inicio de las conversaciones destinadas a formar una coalición gubernamental en Holanda han chocado con un obstáculo inesperado: los Liberales de Derecha (VVD), que figuraban entre los candidatos para pactar con la Democracia Cristiana (CDA), ganadora de los comicios del 15 de mayo, y con la Lista Pim Fortuyn, segunda fuerza política nacional, prefieren quedarse en la oposición. Gerrit Zalm, su nuevo líder, desea rejuvenecer su grupo y considera que regresar a un Ejecutivo de centro-derecha les debilitaría.

Jan Peter Balkenende, jefe demócratacristiano y futuro primer ministro si las cosas no se tuercen, ha reaccionado de inmediato recordándoles su obligación democrática de estar preparados para acceder al Gobierno cuando se les necesite. EL VVD salió derrotado de las pasadas elecciones, en las que obtuvo 23 escaños, tres menos que la Lista Fortuyn. Como ya formaba parte de la coalición de centroizquierda dimisionaria, encabezada por los socialistas del PvdA, Zalm aduce que regresar al poder le impediría recomponer el partido. Éste ha perdido a su antiguo presidente, Henk Dijkstal, que dimitió tras los comicios, y lo mismo podría ocurrir con varios de sus colegas asociados a los ocho años de coalición púrpura dirigida por el socialista Wim Kok, que abandona la política nacional. Otro de los temores de Zalm es que si la Democracia Cristiana y la Lista Fortuyn no son capaces de formar un Gobierno estable y Holanda convoca nuevos comicios a corto plazo, el VVD podría desintegrarse.

Balkenende está dispuesto a negociar con la Lista Fortuyn siempre que sus miembros maticen sus posturas intolerantes hacia el islam y la política de inmigración, pero el rechazo del VVD supone un revés casi más duro que el hecho de tener que pactar con la extrema derecha. Sin un apoyo más moderado que equilibre la futura coalición, el CDA tendría que buscar aliados entre los demás perdedores de las elecciones. Los verdes (Groen Links) ya le han dicho que ejercitarán la oposición. La vuelta de los socialistas, grandes vencidos, al Gobierno resulta impensable.

Aunque la Casa Real nunca se entromete y la reina Beatriz sigue dialogando con sus asesores del Congreso, Senado y el Consejo de Estado, el ánimo general indica que se desea un acuerdo político lo antes posible.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de mayo de 2002