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Herzog quiere dar vitalidad al edificio Fòrum con una capilla

Una capilla y un mercado, además de los servicios de restauración ya previstos, podrían dar vitalidad continuada al edificio Fòrum, que han proyectado los arquitectos suizos Jacques Herzog y Pierre de Meuron. Así lo dijo el primero en una conferencia celebrada en la noche del martes en Caixafòrum. El edificio constituirá uno de los emblemas del Fòrum de les Cultures 2004 de Barcelona. Se trata de un prisma triangular situado en la confluencia de la rambla de Prim con la Diagonal, que albergará un auditorio con capacidad para más de 3.000 personas, una sala de exposiciones de 2.000 metros cuadrados y una gran plaza de 15.000 metros cuadrados.

Consciente de que un gran edificio público no puede ser monofuncional, y preocupado por la dimensión social del mismo, Herzog ha previsto la construcción de una capilla en uno de los vértices del triángulo y propondrá al Ayuntamiento de Barcelona que permita la instalación de un mercadillo en otro. El arquitecto justificó la instalación de la capilla porque 'el espacio puede resultar muy romántico para celebrar bodas'. 'Como arquitecto no puedo programar la actividad del edificio, sólo marcar sus inicios', reconoció sin embargo. Y, en tono jocoso, afirmó que 'la capilla quizá se transforme en el futuro en un bar', algo que no considera que sea 'malo'.

Lugar de reunión

'Entendimos que el edificio tenía que ser un auténtico foro, como los foros romanos, un lugar donde la gente acuda para reunirse', dijo Herzog ante un auditorio lleno hasta la bandera: muchos de los asistentes tuvieron que seguir su conferencia a través de pantallas de televisión situadas en el vestíbulo de Caixafòrum. 'Queremos que venga la gente de la rambla de Prim, pero también de toda Barcelona. El edificio está al final de eso que llamamos ciudad y actualmente es una especie de tierra de nadie. Pero en 2004 sufrirá una gran transformación y no queremos que después de ese año, después del show, sea un edificio muerto. Barcelona tiene la suficiente energía para hacer que el edificio se llene de gente, aunque esté alejado del centro', continuó.

Herzog explicó seis de los proyectos más recientes de su estudio, ganador del prestigioso premio Pritzker de arquitectura, y habló de las diversas escalas con que se tiene que afrontar en cada uno de ellos. Relatando el proyecto de la Modern Tate de Londres, y en relación directa con el edificio barcelonés, subrayó la necesidad de que todo gran proyecto público ofrezca 'espacios íntimos para que las personas se puedan relajar y respirar'. 'Siempre hay que pensar en la gente', prosiguió, 'si sólo piensas en el estilo estás completamente perdido'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de mayo de 2002