El Parlament impone a Marià Nicolàs al frente de la Sindicatura con el único apoyo de CiU

La federación promociona al responsable del informe pendiente sobre el 'caso Pallerols'

Se acabó el espectáculo de las votaciones en la Sindicatura de Cuentas, aunque la crisis en el órgano de control de las administraciones públicas en Cataluña dista mucho de estar resuelta. Tras más de 15 meses de bloqueo y casi 50 votaciones infructuosas, el Parlament puso fin ayer a la situación de provisionalidad en esta institución e intervino para imponer a Marià Nicolàs al frente de la institución. El nuevo síndico mayor, que se ha responsabilizado del informe sobre el caso Pallerols -cuya entrega al Parlament sigue pendiente tres años y medio después del encargo-, fue elegido con el único apoyo de CiU. Las abstenciones y los noes superaron a los votos de respaldo.

La Sindicatura de Cuentas es una institución de rango estatutario y de gran importancia política porque fiscaliza los Presupuestos de la Generalitat. Tradicionalmente ha funcionado por consenso, pero en los últimos años ha sufrido una fractura interna que se hizo pública con la dimisión de Ferran Termes como síndico mayor, en febrero de 2001.

Desde entonces, la situación ha ido empeorando y ha adquirido en ocasiones visos esperpénticos: los siete síndicos están en guerra civil -han realizado casi 50 votaciones para elegir a su máximo responsable, todas infructuosas-; se está elaborando una auditoría interna sobre la gestión del ex síndico mayor; trabajadores de la entidad han denunciado ante la fiscalía al hasta ahora síndico mayor en funciones, Xavier Vela, por las gratificaciones extraordinarias concedidas a su secretaria; las propias cuentas de la institución correspondientes a 2000 y 2001 siguen pendientes de aprobación, y algunos informes se han entregado al Parlament con mucho retraso.

Dos candidatos

No obstante, ayer se puso fin como mínimo a la situación de provisionalidad. El Parlament impuso a Marià Nicolàs -avalado en su día por CiU- como síndico mayor, aunque la elección no supone la recuperación del consenso: el nuevo máximo responsable de la Sindicatura obtuvo únicamente los votos de la federación nacionalista.

Además, compitió, en votación secreta, con otro candidato -Manuel Barrado- propuesto por el Partido Popular (PP), con lo que se reeditó ayer en el Parlament la fractura en el campo del centro derecha que ha mantenido bloqueada la Sindicatura durante 15 meses. Nicolàs salió ayer elegido simplemente porque en la Cámara era suficiente la mayoría simple, cuando en las votaciones en el interior de la Sindicatura se exigía la mayoría absoluta.

CiU votó a favor de Nicolàs y en contra de Barrado, y el PP lo hizo a la inversa. En cambio, los socialistas y Esquerra se abstuvieron en ambos casos -lo cual facilitó la elección de Nicolàs-, mientras que Iniciativa votó en contra de los dos. El resultado de este enrevesado proceso es que Nicolàs fue elegido con una mayoría raquítica -12 votos a favor, 12 abstenciones y 3 en contra-. En principio, su mandato concluirá en junio de 2002, aunque teóricamente puede ser reelegido.

Tras la votación, todos los grupos mostraron su satisfacción por haber puesto fin al 'espectáculo', en palabras del socialista Martí Carnicer, pero pusieron de manifiesto que las espadas siguen en alto al entrecruzarse acusaciones de 'irresponsabilidad'. El diputado del Partido Popular Josep Maria Fabregat se mostró especialmente molesto con los socialistas porque éstos favorecieron con su abstención a Nicolàs en lugar de optar por la 'renovación y transparencia' que a su juicio representaba Barrado.

'Cantos de sirena'

Carnicer admitió que el PP les había dedicado 'cantos de sirena' para impulsar una alianza de cuatro contra uno que hubiera arrebatado a CiU el control de esta importante institución. 'Hemos querido ser coherentes; lo importante es resolver la crisis para que la Sindicatura pueda recuperar el prestigio', subrayó el diputado socialista.

Las credenciales de Nicolàs para rehacer el prestigio de la institución, no obstante, son puestas en tela de juicio en el interior de la Sindicatura. Nicolàs es uno de los síndicos a los que Termes acusó en su día de poca productividad y en el informe sobre el caso Pallerols ha demostrado, cuando menos, poca celeridad. La entrega de este informe al Parlament todavía sigue pendiente, a pesar de que se encargó hace tres años y medio. La coincidencia entre la inminente entrega de este trabajo y su elección como síndico mayor ha provocado malestar en algunos sectores de la institución.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 09 de mayo de 2002.

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