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LA REFORMA EDUCATIVA

La reforma española es la única que se inclina por separar pronto a los alumnos

Expertos internacionales aseguran que la tendencia es a postergar la elección de itinerarios

Expertos internacionales han advertido que la tendencia mundial es a retrasar la elección de itinerarios por parte de los alumnos y no a adelantarla, como hace la Ley de Calidad que ultima el Gobierno. Además, los directores de instituto critican la norma por 'uniformista' y por no dar autonomía de gestión a los centros.

España es el único país que prepara una reforma educativa dirigida a adelantar la división de los alumnos en vías formativas o itinerarios. La Ley de Calidad que ultima el Gobierno señala que se crearán 'grupos de refuerzo' para los estudiantes con más problemas educativos a los 12 años y que se dividirá a los alumnos a partir de los 14 años en itinerarios encaminados a la FP y el bachillerato. Los expertos internacionales señalan que 'ningún alumno se debe quedar atrás' -un lema que encabeza la reforma educativa de EE UU- y que 'la tendencia universal es a postergar el momento de la elección'. Además, para acceder a la Universidad en estos países sólo es necesario superar una prueba y no varias, como ocurrirá en España tras la reforma.

'Las dificultades actuales hacen que los cambios necesiten una financiación extra'

'Las reformas educativas deben hacerse con el máximo consenso posible'

Expertos de cinco países han analizado desde una perspectiva internacional las reformas educativas que preparan actualmente España, Francia, Inglaterra, Portugal y EE UU. Entre las conclusiones del encuentro La educación a examen, organizado por la Fundación por la Modernización de España, figuran: 'Las reformas educativas deben lograr el máximo consenso posible, necesitan una financiación extraordinaria para hacer frente a las dificultades actuales, exigen la participación de la comunidad educativa y la sociedad y no pueden reducirse a iniciativas a corto plazo'. Los expertos concluyeron además que la prioridad de estos cambios debe estar en la prevención de los problemas, que se debe apoyar especialmente a los centros situados en contexto socioeconómicos desfavorecidos, conseguir que todos los niños lean antes de los 9 años y potenciar la educación en valores cívicos y democráticos.

El ex director de la Oficina Internacional de Educación de la Unesco, Juan Carlos Tedesco, explica que 'la tendencia en todos los países es a postergar el momento de la elección de vías formativas o itinerarios por los alumnos hasta después de la educación obligatoria'. 'Los jóvenes carecen de la capacidad de conocerse a sí mismos a edades tempranas, algo en los que se les debería ayudar más con distintos métodos de enseñanza- por eso hay que tender a retrasar su elección y a hacer el sistema muy flexible, con pasarelas entre las distintas alternativas, aunque es cierto que una vez escogida una vía, el cambio no es posible en todos los casos', señala Tedesco, que actualmente dirige el Instituto Internacional de Planificación de la Educacion argentino. 'Además, en un mundo tan cambiante como el actual hay que preparar a los jóvenes para que puedan pasar en el futuro por diferentes profesiones, por lo que las áreas de elección tienen que ser siempre muy amplias', añade.

El inspector general de Educación Nacional de Francia, Jacques Badet, asintió en la tendencia internacional de postergar la elección de los alumnos y resaltó la importancia de lograr que el mayor número de jóvenes finalicen la educación obligatoria. En Francia, lo logra el 7%; en España, el 25%.

El vicerrector de Innovación la Universidad, Alejandro Tiana, Ésta es la primera reforma de la educación no universitaria que se hace en España para la que no se presenta previamente un libro blanco con un diagnóstico serio de la situación. Uno de los coordinadores del encuentro, el ex secretario de Estado Álvaro Marchesi, explica que 'el conjunto de las reformas en marcha van en la dirección de evitar el retraso de los alumnos y vuelca el mayor esfuerzo en la educación primaria'.

El vicepresidente del Patronato de la Fundación por la Modernización de España, Carlos Hernández Gil, resaltó la importancia de analizar la situación internacional y las reformas que están impulsando otros países para evitar al máximo futuros problemas e insistió en una de las conclusiones: la necesidad del consenso en reformas tan relevantes.

En el encuentro se resaltaron aspectos en los que España está por debajo de la media de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) como el nivel educativo de la sociedad española, el porcentaje de profesores de apoyo para alumnos con problemas educativos y el gasto en educación. Se destacó como dato positivo que España es el tercer país de la OCDE (detrás de Finlandia y Noruega) con menos desigualdad entre los centros por razones socioeconómicas y culturales.

La reforma española está centrada en los problemas que existen en la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y para solucionarlos se adelantará la separación de alumnos según sus resultados y expectativas a los 14 años y a los que vayan peor ya a los 12 años. Además, se pondrá una prueba de reválida al final del bachillerato, que habrá que superar para obtener el título de bachiller y que no valdrá de forma generalizada para acceder directamente a la Universidad. Aún no se sabe la financiación que establecerá el Gobierno para su reforma. Presumiblemente, sólo aportará una cuantía para financiar la generalización de la gratuidad de la educación infantil de 3 a 6 años en todos centros privados concertados.

El resto de países de la OCDE que preparan cambios educativos son Francia, Inglaterra y Portugal. Entre los principales retos y medidas que quieren abordar destaca el conseguir el conseguir el mayor nivel educativo para el mayor número de personas posibles.

Los objetivos de la reforma francesa son transformar 'la democratización del acceso', es decir, el acceso para todos, en 'democratización del éxito'. Además se pretende promover la calidad de la educación pública y colocar las necesidades de los alumnos en el punto de mira de la toma de decisiones.

Las estrategias de esta reforma son la oposición 'a toda orientación prematura' de los alumnos, la tendencia a promover el desarrollo de capacidades más que el aprendizje de contenidos aislados, a 'luchar contra la jerarquización de las distintas asignaturas (es decir, a la tendencia a considerar que unas son más importantes que otras), a promover una educación personalizada con métodos pedagógicos adaptados a cada alumno y alentar los métodos de enseñanza que favorezcan la autonomía de aprendizaje del alumnos y el trabajo en grupo.

Sobre el acceso a la Universidad, Jacques Badet señaló que en Francia 'todos los estudiantes que superan la prueba de bachillerato pueden entrar en la universidad sin hacer más pruebas y piden plaza con la nota del bachillerato'. En España, con la reforma habrá varias pruebas para acceder a la Universidad y la nota media entre la reválida y los dos años de bachillerato no será la que necesariamente se tenga en cuenta para entrar en la Universidad. Cada centro superior implantará la prueba de acceso que decida. Según Tedesco, la tendencia internacional es a dar acceso a la universidad al mayor número de personas posible, lo que no quiere decir que todas ellas puedan acceder a cualquier centro universitario.

'Ningún niño se debe quedar atrás'

Estados Unidos está especialmente preocupado por los retrasos educativos de los alumnos procedentes sobre todo de sectores sociales desfavorecidos y minorías culturales. Así lo refleja el título de su ley: Ningún niño se debe quedar atrás. Su reforma pretende establecer un mayor control del nivel de conocimientos de los alumnos de cada Estado a través de pruebas anuales. Mientras la reforma española está pendiente de qué hacer en la ESO cuando ya han aparecido los problemas, la de EE UU va más a la raíz de los problemas: vuelca su esfuerzo ya en primaria y atiende especialmente a los colectivos de minorías étnicas, que a menudo son buena parte de los que se retrasan. Este último problema, que ya se percibe en algunos centros españoles, es probable que se agudice en España en los próximos años. El Gobierno norteamericano también promoverá que haya las mayores facilidades de que cambien de escuela a los alumnos concentrados en centros que tienen un bajo rendimiento académico. Esto se complementará con incentivos para mejorar las escuelas que van peor y dando más autonomía y flexibilidad a los Estados en la organización de la educación y en la distribución de los recursos. Además, impulsará la lectura, con un programa destinado a dedicar a ella más horas y a proporcionar más profesores de apoyo, y pondrá en marcha programas de prevención de la violencia y del consumo de drogas. EE UU ha destinado sólo para este curso escolar 30.000 millones de euros para su reforma. - Inglaterra. Los objetivos de la reforma inglesa son mejorar la calidad de las escuelas, elevar el nivel de los alumnos -también con especial hincapié en los que proceden de contextos socioculturales bajos- modificar el currículo y la pedagogía y crear programas para las escuelas con más problemas. Para ello, se promoverá los exámenes nacionales, la utilización de la autoevaluación de las escuelas, el apoyo especial a los directores y el desarrollo del profesorado, haciendo que una parte del salario esté vinculado al esfuerzo y a la dedicación. Inglaterra ampliará el número de profesores de apoyo, hará obligatorio dedicar una hora diaria de lectura y matemáticas en todas las escuelas de primaria y creará programas para apoyar a los centros de secundaria. Este país va a destinar a su reforma 1,2 billones de euros en cinco años. - Portugal. La reforma portuguesa dará un especial apoyo a la gestión en la escuela, impulsará la flexibilización del currículo, así como la descentralización del sistema educativo, la autonomía y la evaluación de los centros. Los objetivos del Gobierno de Portugal son elevar el rendimiento de los alumnos, reducir el abandono escolar, cambiar los procesos educativos y conectar la educación con la sociedad y el mundo laboral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de abril de 2002

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