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El turista espacial de Suráfrica ya se hospeda en la Estación Orbital

Mark Shuttleworth, el surafricano que ha pagado 20 millones de dólares para viajar al espacio como turista, llegó ayer por la mañana a la Estación Espacial Internacional (ISS) a bordo de la cápsula rusa Soyuz, que despegó de la base de lanzamiento de Baikonur el pasado jueves.

El veterano comandante de la misión, el ruso Yuri Gidzenko, realizó manualmente el atraque de la Soyuz a uno de los puntos de amarre de la ISS en el módulo ruso Zaria.

La maniobra, a 386 kilómetros de altura sobre la superficie terrestre, se realizó cuando el complejo orbital sobrevolaba Asia Central. Tras el amarre, los astronautas abrieron las compuertas de conexión y Gidzenko entro en la estación, seguido del astronauta italiano Roberto Vittori, de la Agencia Europea del Espacio (ESA).

El último en entrar fue Shuttleworth, que hacia realidad así uno de los momentos más emocionantes de su soñado viaje al espacio. Dentro de la ISS les esperaban los tres astronautas de la tripulación permanente: Yuri Onufrienko, Dan Bursch y Carl Walz, que dijeron 'estar encantados de recibir visitas y de ver caras nuevas a bordo'.

Gidzentko había estado ya en la estación hace algo más de un año. El objetivo de esta misión, bautizada Marco Polo en honor al astronauta de la ESA, cuyo vuelo ha sido financiado por la Agencia Espacial Italiana (ASI) y el ejército del aire de su país, es dejar en la ISS la Soyuz en la que han ido y regresar en la nave del mismo tipo que está allí amarrada.

Por el momento las Soyuz son los vehículos de emergencia listos para que los astronautas abandonen la base en caso de necesidad, pero han de ser sustituidas cada seis meses.

Los seis hombres de la tripulación visitante y de la permanente vivirán juntos unos días en el espacio hasta que los primeros emprendan el viaje de regreso a casa el próximo 5 de mayo.

Toda la familia de Shuttleworth sigue minuto a minuto las secuencias de su viaje desde el centro de control de la misión en las afueras de Moscú.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de abril de 2002