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La jornada de Liga | FÚTBOL

"Es uno de los mejores del mundo"

Al mismo tiempo que unas 1.000 personas celebraban el triunfo del Valencia en las afueras de Mestalla, coreando a grito pelado su nombre, Rubén Baraja, el gran triunfador de la noche, se acordaba de su compañero expulsado, Amedeo Carboni. "El partido va por él, porque sé que lo ha pasado muy mal", dijo Baraja. Unos minutos antes, en la misma sala de prensa de Mestalla, el entrenador del Espanyol, Paco Flores, se deshacía en halagos hacia el centrocampista: "Es uno de los mejores jugadores del mundo".

"Muchas gracias", respondió Baraja, "pero yo trabajo para el equipo, y valoro más el trabajo del grupo que mis actuaciones personales". "Éste es un momento increíble en mi vida, por todo lo que me está pasando, por lo que está haciendo el Valencia, por el partido de hoy... y ahora sólo nos queda ganar un partido", añadió.

El Valencia, en efecto, será campeón de Liga por primera vez desde 1971 si la próxima jornada vence en Málaga, partido para el que se espera un gran éxodo de aficionados valencianistas. "Algo histórico puede pasar en Valencia", abundó Baraja, modesto y fiel a su carácter serio. "Aunque no sonría, no significa que no esté contento". Al menos sí que esbozó una tímida sonrisa de orgullo cuando, finalizada su rueda de prensa, los periodistas le dedicaron un unánime aplauso. Baraja, además, le tenía "ganas" al Espanyol, equipo contra el que ya había perdido la final de la Copa del Rey de 2000, precisamente en Mestalla, cuando era jugador del Atlético de Madrid. Y ayer se cobró su venganza.

El entrenador del Valencia, Rafa Benítez, negó sin embargo que Baraja sea tan decisivo. "Éste no es el equipo de Baraja. Aquí todos aportan algo, hasta el que no juega nada. Tenemos un gran equipo que cree en lo que hace, y por eso el equipo está donde está", dijo Benítez. Por eso y por Baraja, claro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de abril de 2002