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Explota un coche bomba en Madrid sin causar víctimas

El vehículo, un Ford Fiesta rojo, estaba estacionado al lado del aparcamiento de la petrolera Repsol - YPF

Un coche bomba cargado con unos 15 kilos de explosivo estalló pocos minutos antes de la una de esta madrugada en la calle de Manuel Caldeiro, junto al paseo de la Castellana de Madrid, sin que se produjesen heridos. El coche, un Ford Fiesta rojo, estaba aparcado a la entrada de un garaje con caseta de vigilancia en la sede de Repsol-YPF. Los servicios sanitarios atendieron a un hombre que sufrió una subida de tensión arterial y a tres por crisis de ansiedad. La explosión, que los testigos describieron como "un terremoto", destrozó los cristales de las tres primeras plantas de la petrolera y de tres edificios.

Un testigo señaló que vio cómo un hombre de unos 35 años, corpulento, y otro de unos 25, más bajo, manipulaban el coche y luego se alejaban de la zona tras dejar el Ford Fiesta de color rojo en doble fila, poco antes de la explosión. Fuentes policiales señalaron que el coche no figuraba como robado y que las matrículas no eran falsas, por lo que se supone que había sido sustraído ayer.

Además de los destrozos en el edificio de Repsol-YPF, que ayer celebró allí su junta de accionistas, otros tres inmuebles y 17 vehículos resultaron dañados. La sede de la petrolera, que según fuentes de la lucha antiterrorista ya figuraba como objetivo del último comando Madrid de ETA detenido, presenta "daños estructurales", en valoración de los bomberos. Justo encima del lugar donde estaba colocado el coche bomba hay una cámara de vigilancia.

A la 1.41 llegó a la zona de la explosión el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Javier Ansuátegui, quien en principio atribuye el atentado a la banda terrorista ETA. Allí encontró a decenas de vecinos aterrorizados en pijama y bata.

Sin electricidad

Otros vecinos señalaron que unos 15 minutos antes del "tremendo" estallido el barrio, próximo a la sede de los juzgados de la plaza de Castilla, se quedó sin suministro eléctrico. En todo caso la luz no volvió hasta un cuarto de hora después de la explosión.

La calle donde se produjo el atentado está junto a las cocheras de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) y por ella circulan los autobuses cuando los conductores los devuelven tras su jornada laboral.

Frente al lugar de la explosión se encuentra la colonia de San Cristóbal. Estas viviendas sociales cuentan con unas galerías de cristal separadas aproximadamente en un metro y medio del interior de las casas, lo que facilitó que las viviendas no se vieran muy afectadas, salvo el estallido de los mencionados cristales de las galerías.

Desde el fin de la tregua ETA ha atentado otras diez veces con coche bomba en Madrid. El 21 de enero de 2000, apenas tres meses después de que anunciase que había acabado el alto el fuego, asesinó al teniente coronel Pedro Antonio García Blanco.

Ese verano la banda terrorista hizo explotar otros dos vehículos que hirieron de gravedad a dos personas y causaron lesiones más leves a otras 17, entre ellas dos niños. En octubre de 2000 asesinó al magistrado del Tribunal Supremo Francisco Querol Lombardero, su conductor Armando Medina, y su escolta Jesús Escudero. Este atentado especialmente brutal hirió a otras 64 personas. Una de ellas, Jesús Sánchez, el conductor del autobús que hizo de parapeto de las personas que había en la parada, falleció posteriormente.

El pasado año, además de una explosión que sólo produjo daños materiales en la calle de Sangenjo de Madrid, ETA aprovechó el día de finalización de la campaña de las elecciones vascas, el 11 de mayo, para colocar un coche bomba en la calle de Goya que produjo heridas a 14 personas.

Dos meses después los terroristas asesinaron al policía Luis Ortiz de la Rosa y causó heridas a siete personas más con un coche bomba en el madrileño barrio de Aluche, frente a unas oficinas del Ministerio de Justicia. El 27 de agosto destrozó el aparcamiento de la terminal 2 del aeropuerto de Barajas y calcinó totalmente una treintena de coches. En octubre diecisiete personas sufrieron heridas leves al estallar un coche bomba en el aparcamiento y depósito municipal de vehículos de la plaza de Colón. Los terroristas habían dejado un coche cargado de explosivo mal aparcado en la calle de Alcántara.

El penúltimo atentado, contra el secretario general de Política Científica Juan Junquera, que reslutó herido leve ocurrió el 6 de noviembre pasado. Dos terroristas fueron detenidos minutos después gracias a que un ciudadano les vio huir y les siguió con su coche.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de abril de 2002