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Apuntes

El 19% del alumnado pide clases en valenciano, pero los docentes ofertan un 13% de asignaturas

Los servicios técnicos detectan un ligero aumento de la demanda de clases en castellano

Maties Segura explica en este informe que 'la elevada competencia lingüística del alumnado en valenciano, sin embargo no se ve reflejada por los jóvenes cuando se matriculan', ya que aunque sepan escribir, leer y entiendan en valenciano no solicitan formalmente recibir clases en esta lengua. Así, por ejemplo, sólo un 8,93% de los estudiantes de la Universidad de Alicante especifican que desean recibir las clases en valenciano. En Castellón este porcentaje se eleva al 30%, en la Universidad de Valencia al 22% y en la Politécnica al 14%. De la Universidad Miguel Hernández de Elche no tienen estadísticas oficiales al respecto.

Sin embargo, el margen de tolerancia para que las clases se impartan en castellano o catalán es más elevado en la Universidad Politécnica (17,9%), en la Jaume I de Castellón (16,23), en la de Valencia-Estudio General (11,8%), y en la de Alicante (8,24%). La demanda más elevada de clases en castellano se registra en Alicante, debido a la influencia de las comarcas castellanohablantes y a los matriculados de otras provincias. En concreto, el 82% de los alumnos matriculados el presente curso especificaron que deseaban recibir docencia en castellano, mientras que en las universidades de Valencia sólo fue un 62-64%, y en Castellón un 51%. 'En conjunto observamos que la mayoría de los estudiantes desean recibir las clases en castellano, casi dos tercios, un 65% en total', reza el informe que reconoce que si sumamos los alumnos que piden las clases en valenciano (19%), y los que se muestran indiferentes y les da igual si el profesor explica en valenciano o en castellano (14%), 'nos encontramos ante una demanda potencial de clases en catalán del 33%'.

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Aunque la demanda de docencia en valenciano ha ido aumentado exponencialmente, los responsables de los servicios lingüísticos de las universidades, han constatado cómo en este curso académico la demanda ha experimentado un ligero retroceso. Así por ejemplo, en la Universidad Jaume I, en el curso 95/96 sólo un 20% de los alumnos pidieron docencia en valenciano, y en la actualidad ha sido del 30%, más que entonces, pero un punto menos que el pasado año (31%). 'Empezamos a observar indicios preocupantes de que aumenta ligeramente la demanda de las clases en castellano', una situación que también se ha dado en las universidades de Alicante y Valencia, y que se tendrá que esperar a conocer si se confirma en cursos posteriores.

El informe que se presentó hace un mes a los responsables de los servicios de normalización lingüística de las cuatro universidades, también se ocupa de analizar la actual oferta de docencia en valenciano. De tal manera que el índice de 'insatisfacción' de los estudiantes que piden clases en valenciano y no las reciben es muy alto. Si comparamos la demanda con la oferta de cada universidad encontramos que sólo en el caso de la Universidad de Valencia las necesidades están cubiertas. Un 22% pide clases en valenciano y se imparten 22,7 créditos en esta lengua. En Castellón encontramos la demanda más elevada (30%), y tan sólo un 18% de los créditos de las clases son en valenciano, con lo que hay una demanda no atendida del 40%. En la Politécnica la demanda es del 14% y la oferta de docencia del 12%, y en Alicante la demanda es del 9% y la oferta sólo del 2%, con lo que hay un 77% de la demanda que no está atendida, según este informe.

En el conjunto de las universidades valencianas, el número de créditos que se imparten en valenciano es del 13,79%, y la demanda se sitúa en el 19%. Si comparamos con el resto de universidades del mismo domininio lingüístico, encontramos que las universidades catalanas ofrecen un 67% de sus asignaturas en catalán y en las Islas Baleares, un 50%.

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Con este panorama, Josep Forcadell, de la Oficina de Promoció del Valencià en la Universidad de Alicante, apuesta por políticas activas dirigidas a los profesores y al personal del área de servicios para que 'conozcan la lengua y la usen con facilidad', explica. En este sentido la elaboración de materiales didácticos de apoyo a la docencia en valenciano es fundamental. Pero al tiempo que se incentiva a los profesores, en el caso del alumnado se deben introducir políticas que fomenten la demanda.

Ante esta situación cada universidad ha aplicado distintas fórmulas. En la Jaume I de Castellón se ha optado por un modelo en el que cada profesor libremente explica las clases en la lengua que prefiera, de esta manera 'aseguramos que a lo largo de la carrera todos los alumnos habrán recibido alguna clase en valenciano', explica Segura, quien calcula que en Derecho son un 7% de las asignaturas las que se imparten en esta lengua, en Química un 37% o en Humanidades un 39%.

En la Universidad de Alicante, según Josep Forcadell, además de las actividades de cursos específicos de formación y publicación de material didáctico este año se introduce una novedad en los presupuestos. Según el Plan de Financiación Plurianual, hay una partida de fomento del bilingüismo. En este sentido, se establece en los presupuestos de este curso una 'discriminación positiva' y se destina una partida de 100 euros por cada crédito impartido en valenciano, de esta cantidad un 50% va destinado al profesorado, un 25% al departamento y el otro 25% restante al centro, facultad o escuela.

La Universidad Politécnica de Valencia, dentro del Proyecto Europa, incentiva que cada centro facilite al menos un grupo de valenciano de todas las asignaturas, y deja libertad para aquellos grupos reducidos que puedan escoger la lengua en la que se realiza la clase. La aplicación de políticas de fomento de la docencia en valenciano en la Politécnica ha permitido que en los últimos cursos se pase del 6% de créditos en valenciano a un 12%.

La Universidad de Valencia elabora cada año una oferta del curso académico de las asignaturas, y establece una división de los grupos en función de la lengua, y los alumnos se matriculan en una u otra opción. Sin embargo no siempre consiguen satisfacer sus demandas. Todos coinciden en la necesidad de ampliar la oferta de cursos y hacer frente a la demanda de clases en valenciano.

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