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Tribuna:

Las cuentas de Arenas y Cañete

Desde que el señor Arenas, siendo ministro de Trabajo, amplió a los más jóvenes la posibilidad de acceder a la prestación derivada del PER, anda pensando en suprimirlo. Este Gobierno hay que entenderlo así. No es que se escondan en ellos malas intenciones. En realidad, es que son nuestros tutores, como dice Miguel Ángel Aguilar, y lo hacen por nuestro bien. En este caso, se entiende que por el bien de los jóvenes, pobrecillos, que además del subsidio ahora andan con el botellón. Además, así de paso quitamos la tentación de los alcaldes que también pueden corromperse. Y la de los jóvenes, de gastarse el subsidio en motos. Antes, cuando el señor Arenas amplió la prestación a los más jóvenes, entonces, no se lo gastaban en motos, pero ahora ya se ve que sí. Y además, ahora se la compran hasta los padres. Y coches. Y bemeuves.

Sostiene Cañete que las ayudas a la Agricultura, es decir los fondos europeos procedentes de la Política Agraria Común -que hoy consume la mayor parte de los fondos comunitarios- no deben ser moduladas sean cuáles sean las hectáreas. Aunque el 3,5% de los beneficiarios se lleve el 40% de las ayudas.Y he aquí que seguimos viviendo en la paradoja de asistir a la financiación de millones de euros a hectáreas y hectáreas improductivas que han sobrevivido a todas las reformas agrarias que en el mundo han sido. Y sostiene Cañete que puesto que ya existe una Política Agraria Común, ¿para qué queremos una específica para diferenciarnos?

Cuentan las malas lenguas -todo parecido con la realidad es pura coincidencia- que ya ha empezado a correrse la voz entre quienes tienen grandes propiedades de que hay que subdividirlas y crear Sociedades por si lo de la modulación viniera. Porque el Comisario Fishler se lo está pensando. Se pueden subdividir hasta por nueve o por diez, sin ningún límite. Así, cuando alguien esté cogiendo aceitunas o algodón, pongamos por caso, puede pasar por nueve o por diez propiedades distintas sin cambiar de dueño. Claro que cuando llegue la hora de cobrar el jornal pueden hacerse un lío. No, sin duda, es mejor dejar las hectáreas como están. Y las ovejas y las cabras con sus dueños. ¿O es que acaso las ovejas saben algo de Sociedades? Y además, las ovejas no se van, por eso uno sabe siempre exactamente cuántas tiene, y los jornaleros cada día se van más y quieren cobrar más.

Hoy los señoritos ya no son los de entonces. Porque hoy día piensan. Y además lo de subdividir es una buena idea. Porque, en el fondo, los Ayuntamientos pueden hacer lo mismo. Como la cosa no va a ser de golpe, siempre pueden subdividir por nueve o por diez la calle o lo que sea que necesiten arreglar, y subdividir por nueve o por diez los jornales que vayan a dar para que no se den los abusos que estamos viendo. O también pudiera ser que sólo el 3,5% de los Ayuntamientos recibieran el 40% de todos los fondos del PER y así normalizábamos las ayudas por hectáreas y los subsidios.

Iba a escribir que desde lo del lino, nuestra Comisaria Loyola de Palacio no quiere ni oír hablar de nuestra Agricultura. Ahora parece que le interesa más la liberalización del sector eléctrico. Mientras tanto, el señor Aparicio, que también tiene telarañas, aunque de otro tipo, quiere declarar a los jornaleros como especie a extinguir. O sea, como los palmitos. Le va a dar ahora por suprimir lo que le puede parecer una anomalía. La anomalía de que Andalucía y Extremadura, lejos de los centros de poder durante siglos, sufrieran la incuria y el abandono históricos . Y digo yo si no se le habrá ocurrido al señor Arenas lo mismo que al señor Cañete, pero al revés. Porque sería muy fácil multiplicar por nueve en lugar de subdividir. Algo así como que todos los programas de diversificación económica para el campo extremeño y andaluz se multiplicaran por nueve o por diez. Y para hacerla posible, dicha necesaria diversificación, que nuestro Gobierno central que tanto nos quiere apoyara esta multiplicación con la que nos corresponde en las infraestructuras, incluidas las telemáticas. Y que este apoyo se mantuviera de modo sostenido acompañando las necesarias conversaciones entre los agentes sociales. Digo yo que la cosa es tan fácil como que sólo es de números .

Debe ser que el señor Cañete no se lo cuenta al señor Arenas

Carmen Romero es diputada del PSOE en el Congreso por la provincia de Cádiz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de abril de 2002