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Dámaso Casado releva a Trevilla al frente de UGT con el voto del 75% de los delegados

El nuevo secretario general muestra su empeño en lograr la unidad de acción sindical

Dámaso Casado dio ayer el salto a la secretaría general de UGT-Euskadi con un 75,27% de apoyo a su candidatura, la única que se presentó. El hasta ahora secretario de Organización releva durante los próximos cuatro años a Carlos Trevilla al frente del sindicato en lo que supone un cambio tranquilo, dado que Casado comparte la misma línea impulsada por la dirección de UGT en los últimos años. La continuidad se refrendó en la composición de la nueva ejecutiva, donde cinco de los nueve miembros continúan del equipo anterior.

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UGT-Euskadi cerró ayer en Vitoria su octavo congreso sin apenas fisuras. Si en la víspera la gestión de la anterior ejecutiva obtenía el respaldo del 89% de los delegados, ayer se eligió a la nueva dirección con una notable, si bien más corta, mayoría. Casado consiguió el 75% de los votos, frente a un 25% de papeletas en blanco. El menor apoyo del líder entrante puede atribuirse al carisma de Carlos Trevilla, quien ha renunciado a continuar al frente del sindicato tras haberse prejubilado en Babcock & Wilcox. Casado era su mano derecha, el anterior secretario de Organización. En el discurso que confirmó el relevo, el nuevo líder admitió que su mandato supondrá 'un punto y seguido' en la política de la central.

Los demás órganos de la dirección también lograron una holgada mayoría: un 79% para los nuevos miembros del Comité Confederal y un 89% a la comisión de control. En los debates se produjo igualmente un amplio consenso. Entre los casi 300 delegados, se presentaron 78 enmiendas a las ponencias discutidas y 63 de ellas se admitieron. Otras diez se transaccionaron y cinco fueron retiradas. En el congreso se han cambiado los estatutos internos, además de crear departamentos como el de Igualdad. Dos de los nueve miembros de la ejecutiva son mujeres.

El sindicato estableció sus prioridades para los próximos cuatro años, y las resumió en su lema, Trabajo digno en una sociedad libre. UGT tratará de impulsar un acuerdo entre sindicatos, empresarios y Gobierno vasco para hacer un seguimiento a la estabilidad del empleo y a la evolución de la contratación temporal en Euskadi. Al mismo tiempo, reafirmó su compromiso con las libertades frente al terrorismo.

El propio Casado, en su discurso ante los delegados, anticipó sus intenciones. El nuevo secretario general pretende tomar el relevo de su predecesor en el empeño por conseguir la unidad de acción entre los sindicatos, algo que en el País Vasco 'no es la regla, sino la excepción' dada la división entre las centrales nacionalistas y no nacionalistas. 'Debemos ir juntos, en vez de dar el espectáculo como ocurre a veces ante un accidente laboral, que hay varias pancartas y hasta empujones', recordó Casado. Precisamente, Trevilla se despidió la víspera admitiendo su frustración por no haber propiciado una mayor unión entre las centrales vascas.

Casado, quien se reafirmó en la 'eficacia' de los convenios colectivos como eje principal de la acción sindical, confirmó que UGT continuará pidiendo el cambio de las políticas actuales del Gobierno vasco y exigirá un Plan de Empleo que implique a todas las instituciones. Aseguró que la mayor parte de los foros, tales como el CES o el CRL, tienen 'un funcionamiento parcial'. Únicamente salvó la excepción de Osalan. Uno de los primeros actos públicos de Casado al frente de UGT estará en la huelga de una hora prevista para el día 26 de abril en protesta contra la siniestralidad laboral.

En su compromiso por la paz y la libertad, criticó la actitud de los partidos políticos que tratan de 'buscar rentabilidad con los muertos', algo a su juicio 'ruin y asqueroso'.

Méndez y Patxi López

Al congreso asistieron antiguos dirigentes sindicalistas, como Nicolás Redondo, así como el actual secretario general de UGT, Cándido Méndez, quien recordó la dificultad del trabajo de sus delegados en el País Vasco y defendió la unidad de los demócratas. En ese sentido, criticó a las centrales nacionalistas por desenfocar sus reivindicaciones. 'La defensa del soberanismo genera un problema', afirmó Méndez.

Al acto también asistieron varios cargos socialistas, entre ellos el nuevo secretario general del PSE, Patxi López, quien ahondó en los nexos de unión entre la formación y la UGT: 'Compartimos un valor, Pablo Iglesias; compartimos objetivos básicos, y también muertos'. López animó al sindicato a 'dedicar esfuerzos a la Euskadi real' frente a la 'imaginaria que defienden otros'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de abril de 2002