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Los padres serán multados si sus hijos se niegan a cumplir trabajos sociales por haber hecho 'botellón'

La oposición solicita la retirada del proyecto de ley, que la Cámara debatirá la próxima semana

Antonio Jiménez Barca

La ley antibotellón entra en su fase final: el proyecto de Ley de Drogodependencias, elaborado por el Gobierno regional, del PP, será debatido la semana próxima en la Asamblea. El PP ya ha presentado sus enmiendas, que detallan la sanción por hacer botellón en la calle. Cuando entre en vigor la ley, nadie podrá ingerir alcohol en la vía pública, excepto en fiestas patronales. Contravenir la norma acarreará una multa que oscilará entre los 300 y los 3.000 euros. Para los menores la sanción será distinta: hacer trabajos para la comunidad. Si se niegan, sus padres correrán con el coste de la multa.

Miguel Ángel Villanueva, portavoz del PP en la Asamblea, explicó ayer las 50 enmiendas que su grupo ha presentado a la denominada ley antibotellón. De estas enmiendas, según Villanueva, '40 son meras mejoras de redacción o de gramática'. Las restantes afectan al contenido de la ley.

Una de las novedades que presentó el portavoz del PP es la relativa a la 'responsabilidad subsidiaria' de los padres. El proyecto de ley establece que está prohibido beber en la calle y que contravenir esta norma acarrea una falta leve, sancionada con una multa que irá de 300 a 3.000 euros (entre 50.000 y 500.000 pesetas). El presidente regional, Alberto Ruiz-Gallardón, anunció hace un mes, cuando presentó el proyecto, que los menores sorprendidos por la policía ingiriendo alcohol en la calle 'no tendrán que pagar multas, sino desempeñar un trabajo para la comunidad'. Esto es, las autoridades podrían ordenarles limpiar la calle (los espacios públicos donde se celebra el botellón amanecen, por lo general, sucios y llenos de desperdicios) o cuidar ancianos.

En aquella ocasión, el presidente de la Comunidad no se refirió a qué pasaría si el menor se negaba a desempeñar este cometido. Villanueva lo precisó ayer: si el menor amante de beber en la calle es sancionado por la Policía Municipal y se niega a realizar ese tipo de trabajos sociales, sus padres serán los que deban pagar la multa. ¿Qué pasará si es el propio menor el que quiere pagar la sanción para evitar que se enteren sus padres? Villanueva respondió que 'ese detalle quedará claro cuando se redacte el reglamento de la ley'.

El proyecto de ley especificaba en un principio que las faltas leves serían sancionadas con una multa que oscilaría entre 3.000 y 30.000 euros. El PP lo va a modificar por medio de una enmienda, de modo que las faltas leves conlleven una multa inferior: de 300 a 3.000 euros.

Otros cambios: el proyecto de ley aseguraba que en los centros de enseñanza infantil, primaria y secundaria no se podría comprar tabaco, 'salvo en los lugares habilitados al efecto'. El PP ha suprimido este último párrafo: 'Si se trata de proteger a los menores contra el alcohol y el tabaco, no tenía mucho sentido que en los colegios o en los institutos los jóvenes mantuvieran contacto con el tabaco. Para los profesores se habilitarán salas especiales donde podrán fumar', precisó Villanueva.

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Rebaja de sanciones

Otra enmienda del PP rebaja la multa a los dueños de bares cuyos clientes saquen las copas a la calle, en vez de tomárselas en el local, como es lo preceptivo. En el proyecto de ley se especificaba que si la Policía Municipal veía a clientes de bares bebiendo fuera del local (práctica que se desarrolla en numerosos bares del centro), la multa podría llegar hasta los 600.000 euros. El PP ha reducido la cuantía de la multa, al considerar la falta sólo grave, en vez de muy grave, de modo que la sanción ascenderá, como máximo, a 60.000 euros (10 millones de pesetas).

Ángel Pérez, portavoz de IU en la Asamblea, tachó el proyecto de ley de 'disparate'. Pérez se mostró especialmente beligerante contra el aspecto 'represivo e hipócrita de la ley'. 'Ruiz-Gallardón', dijo, 'se cree que ésta es una sociedad estadounidense, donde se puede multar por beber en la calle. Esto es una cultura mediterránea. Además, se multa al que bebe en la calle, pero no en una terraza. Yo le aconsejaría al presidente que se ubique en el país en el que vive y recupere la sensatez'. También el diputado socialista Eduardo Sánchez Gatell calificó la ley de 'disparate' y pidió al PP 'que retire el texto'.

La norma que aprobará el Parlamento regional (donde el PP tiene mayoría absoluta) no sólo se ocupa de regular el consumo de alcohol en la vía pública, sino que establece los locales donde se pueden adquirir este tipo de bebidas. Cuando la ley entre en vigor, no se podrá vender alcohol en ninguna gasolinera o área de servicio, ni en máquinas expendedoras automáticas. En los autoservicios, la venta de alcohol se llevará a cabo en lugares concretos y presididos por un cartel. No quedan ahí las restricciones: en ningún lugar se podrá vender alcohol en 'horario nocturno', exceptuando bares o locales en los que las bebidas se ingieran en su interior. Esto se aplicará tanto a menores como a mayores.

Sobre la firma

Antonio Jiménez Barca
Es reportero de EL PAÍS y escritor. Fue corresponsal en París, Lisboa y São Paulo. También subdirector de Fin de semana. Ha escrito dos novelas, 'Deudas pendientes' (Premio Novela Negra de Gijón), y 'La botella del náufrago', y un libro de no ficción ('Así fue la dictadura'), firmado junto a su compañero y amigo Pablo Ordaz.

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