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El Príncipe destaca el papel de Andalucía en el diálogo entre culturas

La visita de don Felipe a la región arranca entre alusiones a la inmigración y al paro

El Príncipe de Asturias inició ayer en Sevilla su visita a Andalucía entre referencias cruzadas en los discursos institucionales a su papel en el poniente mediterráneo, a la 'lacra' terrorista, al desempleo y a la inmigración. El punto de partida del primer viaje oficial del heredero de la Corona fue el palacio de San Telmo, sede de la presidencia del Gobierno de la Junta de Andalucía. Don Felipe, que se reunió con los empresarios de las nuevas tecnologías en Cartuja 93 y recibió a representantes de los medios de comunicación, continuará hoy su estancia por la provincia de Granada.

En su primera intervención ante los miembros del Consejo de Gobierno, parlamentarios andaluces, alcaldes y restantes autoridades el Príncipe de Asturias aludió a los sucesos del 11 de septiembre y a los 'efectos del terrorismo internacional, una lacra', dijo, 'que aquí conocemos bien, que sufrimos y que todavía nos amenaza'.

Como contrapunto, don Felipe se refirió al perfil que representan los 'avances científicos y tecnológicos, los continuos y vertiginosos cambios sociales y culturales' y a los 'procesos de globalización'. 'Por su posición geográfica Andalucía puede contribuir eficazmente al desarrollo, al diálogo intercultural y a la estabilidad de esta zona del poniente mediterráneo', continuó.

El Príncipe de Asturias auguró que el viaje de dos semanas por las ocho provincias andaluzas será 'extraordinariamente provechoso' y servirá 'para acercarme a vuestros problemas, necesidades y preocupaciones, para profundizar en el conocimiento de la autonomía y de las instituciones andaluzas para analizar el estado actual de sus principales proyectos'.

El presidente andaluz, Manuel Chaves, advirtió en sus palabras de bienvenida su deseo de que la estancia oficial de don Felipe no derive 'en pura formalidad'. 'Deseamos, en consecuencian, que la visita se desarrolle en un clima de permanente naturalidad y espontaneidad, que la franqueza presida el diálogo con los distintos interlocutores, que el contacto ciudadano surja en los ambientes más cotidianos' y le permitan conocer la realidad 'en la pluralidad de sus situaciones y en la diversidad de los planteamientos'.

De hecho, todas las intervenciones de la primera jornada estuvieron trufadas de referencias no sólo a los avances y proyectos de futuro en que está empeñada la región sino también a los problemas que arrastra y a las inquietudes que pesan sobre el futuro cercano. Así Chaves, que definió la autonomía de la comunidad como la 'primera gran hazaña de esta nueva sociedad' y recordó los 'déficits estructurales' que arrastra Andalucía, en especial el del desempleo.

Felipe de Borbón fue recibido en el Ayuntamiento sevillano, donde firmó en el libro de honor. Allí alabó el dinamismo de la capital andaluza: 'Son los sectores emergentes, empresariales, jóvenes emprendedores, profesionales cualificados, quienes deben protagonizar este nuevo avance'.

El alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, incluyó en sus palabras referencias al incremento de la 'inseguridad ciudadana' y a la integración de los inmigrantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de abril de 2002