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ISRAEL OCUPA LOS TERRITORIOS PALESTINOS

Bush exige a Israel una retirada inmediata de las ciudades palestinas

'No creo que ignoren mi mensaje', dijo el presidente de EE UU refiriéndose a Sharon y Arafat

George W. Bush y Tony Blair pidieron ayer al Gobierno de Israel que retirara 'inmediatamente' sus tropas de las ciudades palestinas. El presidente de Estados Unidos y el primer ministro británico, reunidos en Crawford (Tejas), repitieron casi exactamente las palabras utilizadas el jueves por el Consejo de Seguridad de la ONU, en su resolución 1.403, para exigir el fin de la ofensiva militar de Ariel Sharon. La cumbre entre Bush y Blair fue parca en resultados. El problema de Irak quedó en suspenso, marginado por la inflamación del conflicto entre israelíes y palestinos.

Casi todo se fió a la habilidad del secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, que hoy iniciará una crucial gira diplomática. Bush no quiso decir qué ocurriría en el supuesto de que el primer ministro israelí, Ariel Sharon, siguiera haciendo caso omiso a los mensajes estadounidenses. 'No creo que ignoren mi mensaje', afirmó, refiriéndose tanto a Sharon como a Yasir Arafat, a quien volvió a descalificar y a exigir 'una condena pública, en árabe, de los actos terroristas'. 'Israel atenderá las palabras del presidente Bush', pronosticó Blair, durante la conferencia de prensa conjunta que ofrecieron en el rancho tejano del presidente de Estados Unidos, llamado la Casa Blanca del Oeste.

Tony Blair acudió a Crawford con el mandato, impuesto por los demás Gobiernos europeos y por su propia opinión pública, de aplacar la animosidad de Bush contra el presidente de Irak, Sadam Husein. La cumbre fue convocada, hace meses, para preparar una operación contra Husein, pero la crisis israelo-palestina ha forzado un cambio de planes. Hablar de un ataque contra Irak resultaría en estos momentos escasamente oportuno, y Blair afirmó que todas las opciones se mantenían abiertas.

Para que no quedaran dudas acerca de que el presidente iraquí había ganado tiempo, pero nada más, George W. Bush subrayó que la política de su Administración, y 'la de la Administración anterior', consistía en acabar con Sadam Husein. 'O mejor acabar con el actual régimen iraquí, que suena más civilizado', bromeó. Blair se mostró de acuerdo en que la comunidad internacional debía 'enfrentarse' al problema planteado por un dictador que trataba de almacenar armas de destrucción masiva y constituía 'una amenaza real' para el mundo.

La mayor parte de las conversaciones se dedicaron a Oriente Próximo y, más concretamente, a Israel y Palestina. No hubo avances, pero se puso de manifiesto la enorme autonomía de que dispondría Colin Powell durante su gira diplomática. Casi todo queda en sus manos. Powell se muestra voluntariamente ambiguo sobre la posibilidad de reunirse personalmente con Arafat, una persona que, según Bush, 'no merece confianza' porque 'jamás ha cumplido su palabra'. Parece difícil, sin embargo, que pueda conseguirse algo sin contar con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina. Lo que intentará el secretario de Estado será movilizar un conjunto de fuerzas lo bastante amplio como para sobrepasar la autoridad personal de Arafat, y evitar que cualquier avance dependa exclusivamente del líder palestino. 'Cuando Israel se retire, el mundo árabe debe dar un paso adelante', declaró ayer Bush. Entre el arsenal de recursos en manos de Powell figura la convocatoria, urgente, de una conferencia internacional de paz. Ése sería el estímulo para conseguir la participación activa de los líderes de Egipto, Hosni Mubarak; Arabia Saudí, príncipe Abdulá; y Jordania, rey Abdulá, en el esquema estadounidense.

La Casa Blanca sigue confiando en el doble mecanismo del plan Tenet, para lograr un alto el fuego, y del plan Mitchell, para desarrollar una negociación política. El estallido de violencia ha impelido a George W. Bush a aceptar la posibilidad de que la creación de un Estado palestino pueda ser relativamente inmediata, y no lejana la conclusión de un proceso de paz. Colin Powell partirá de Washington hoy por la tarde y visitará Rabat, El Cairo y Ammán para reunirse con dirigentes árabes, y Madrid, para entrevistarse con el presidente de turno de la Unión Europea, José María Aznar, antes de su llegada a Israel, prevista para el viernes próximo. 'Para entonces, Ariel Sharon debe haber retirado sus tropas de las ciudades palestinas; sabemos que una fuerza bélica no puede girar en 10 minutos, pero el margen de tiempo de que dispone el Gobierno y los mandos militares israelíes es más que suficiente', dijo el viernes un portavoz del Departamento de Estado.

Reunión con Arafat

El plan de entrevistarse con distintos dirigentes palestinos, con el fin de buscar alternativas al liderazgo de Arafat, resulta poco viable. Powell contaba con buscar fisuras en el liderazgo palestino, pero no parece haberlas en estos momentos. El secretario de Estado mantiene en suspenso la posibilidad de reunirse con Arafat, sin descartarla. 'Esperamos un gesto real del líder de la Autoridad Palestina', dijo un portavoz de Powell.

Las exigencias planteadas ayer mismo por George W. Bush consistían en que Arafat condenara el terrorismo, 'en árabe y ante su propia gente', y tomara algún tipo de iniciativa contra sus grupos violentos. 'Si el presidente palestino muestra una actitud positiva, el secretario de Estado puede entrevistarse con él, igual que lo ha hecho ya nuestro enviado especial', el general de marines Anthony Zinni, comentó el mismo portavoz diplomático estadounidense.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de abril de 2002