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Choque de trenes mortal en Torredembarra

Los viajeros salieron en autocares hacia sus destinos a medianoche

Dos muertos y 96 heridos, nueve de ellos de gravedad, es el resultado del accidente ferroviario que ocurrió ayer a las 20.10 horas en el término de Torredembarra (Tarragonès). Un tren Euromed que cubría el trayecto Alicante-Barcelona, chocó lateralmente con un Catalunya Express -convoy regional- que une Tortosa con Barcelona. Al parecer, el tren regional, que debía aguardar en una vía secundaria, se incorporó a la principal por la que circulaba el Euromed, que no para en esa estación. En el momento de la colisión, el Euromed viajaba a 140 km por hora.

Montse cree que al salir del vagón, entre cristales rotos, pisó el cuerpo de un hombre

El choque fue espectacular: 'bestial' e 'increíble', relató un testigo presencial. 'Lo oímos desde casa', señalaba ayer una vecina que vive a 500 metros de la estación. Y no era para menos. El Euromed -que había salido de Alicante a las 16.20 horas- y el tren regional -que partió de Tortosa a las 18.50 horas- formaron un amasijo de hierros que llegó a convertirse en una cárcel para algunos de los viajeros.

Cuatro de los ocho vagones del tren Euromed, que en el momento del choque circulaba a 140 kilómetros por hora, aunque su velocidad punta es de 220 kilómetros por hora, derribaron la pared un camping vecino -Miramar-, sin que hubiera que lamentar desgracias personales entre los campistas. Torredembarra es una localidad costera y que en estos días cuenta con gran afluencia de turistas. En el momento de la colisión, el tren procedente de Alicante, que transportaba 294 pasajeros, intentó frenar, aunque sin poder evitar el choque con el regional, en el que viajaban unas 350 personas.

Cinco hospitales

Una veintena de dotaciones de los bomberos trabajaron en el rescate de las víctimas, que concluyó poco después de las nueve de la noche. A las tres de la madrugada todavía se desconnocía la identidad de las víctimas mortales, aunque sí se sabe que se trata de dos mujeres de mediana edad.

Los heridos fueron trasladados a cinco hospitales: Bellvitge, Santa Tecla y Juan XXIII, ambos de Tarragona; Sant Joan, de Reus, y el hospital comarcal de Vilafranca del Penedès. Los heridos leves fueron conducidos a una iglesia próxima al lugar de los hechos.

Los pasajeros de ambos convoyes coincidían en su relato de los hechos: una gran sacudida, un golpe hacia delante y 'un traqueteo enorme', explicaron Víctor y Silvia, una pareja de Barcelona de 26 y 20 años que regresaban a la capital catalana después de pasar un día en Salou. Los jóvenes añadieron que los vagones se llenaron de cristales y que en su caso tuvieron suerte porque viajaban en el lado derecho, que fue el contrario a la embestida del Euromed. La pareja, como el resto de pasajeros, tuvo que romper las ventanillas de los vagones para poder salir y añade que, dada la cantidad de gente mayor que había en los compartimientos, tuvieron que ayudarse entre sí y retirar asientos para asistirles. Lo peor era que no se veía nada, pues era de noche.

Josefa Insac, de unos 50 años, viajaba en el Euromed y volvía de vacaciones. Explicó que oyó un golpe horrible y un fogonazo. Josefa pudo salir enseguida gracias a la ayuda de vecinos de la zona. Éstos también se encargaron de atender a los viajeros. Repartieron agua, tila y bocadillos. Una de las vecinas, Isabel Granell, dijo que el choque iluminó toda la avenida por donde discurre el tren a su paso por Torredembarra y que tras el golpe terrible salieron volando maletas de ambos convoyes.

La mayoría de los pasajeros recuerda con pavor 'la oscuridad y los gritos tras el accidente'. Marina y Montse volvían de pasar el día en Tarragona, de turismo. Viajaban en el primer vagón del Catalunya Express, el primero en recibir el impacto del Euromed y que quedó volcado. Anoche estaban, junto al resto de viajeros que no presentaban heridas de gravedad, en el Casal Municipal de Torredembarra, desde donde salían los autocares que llevarían a los pasajeros a sus lugares de destino, principalmente Barcelona. A Marina y Montse les ofrecieron un café con leche y mantas; antes les habían suministrado un tranquilizante.

No es para menos: Montse recuerda que mientras salía del vagón y entre los cristales estaba tendido el cuerpo de un hombre al que cree que pisó.

Pilar Royo, que viajaba en el Euromed, y es una de tantas personas que no se explican cómo dos trenes pueden colisionar cuando los dos llevan la misma dirección. Royo venía de pasar unos días en Murcia y recalcaba anoche la generosidad con la que la gente de Torredembarra les trató.

Poco después de la medianoche, la sala del Casal quedó prácticamente vacía, habilitada sólo para los servicios de emergencia desplazados. Los pasajeros, tras identificarse y dar sus datos a los miembros de los servicios de emergencia, se situaron tras un cordón humano de la Cruz Roja, preparados para marchar a Barcelona. Al fondo se sentaban los pasajeros que esperaban que sus familiares acudieran a recogerlos.

Atrás quedaba una noche de pesadilla, también para los vecinos de Torredembarra, a quienes les será difícil olvidar cómo, con la colisión, volaban las piedras que soportan las traviesas, que salieron disparadas y produjeron graves daños a edificios situados a más de 50 metros de distancia. Uno de los bogies del Euromed salió despedido, aunque por suerte se estrelló contra un contenedor de basuras.

Tras el accidente se produjo un enorme caos circulatorio. Los Mossos d'Esquadra cortaron los accesos sur desde la autopista A-7 a Torredembarra y habilitaron la N-340, en dirección a Tarragona, únicamente para los vehículos de emergencia.

Teléfonos

Al lugar de los hechos acudió en primer lugar el consejero de Sanidad, Eduard Rius, que se encontraba en la zona de vacaciones. Inmediatamente se puso en contacto con los heridos leves, que estaban siendo atendidos en la iglesia y un casal próximos a la estación de Torredembarra.

En los primeros momentos el caos era tal que mientras Rius improvisaba una conferencia de prensa, efectivos de la Guardia Civil y de la Policía Local obligaron al consejero a identificarse.

Posteriormente, el titular de Interior, Xavier Pomés, se personó en el lugar de los hechos, y a última hora de ayer llegó el conseller en cap de la Generalitat, Artur Mas.

El Gobierno catalán habilitó tres teléfonos para atender a los familiares de los viajeros. Se trata de los números 93 582 03 25, 93 582 03 35 y 93 586 79 61.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 31 de marzo de 2002