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Crónica:Copa del Rey | BALONCESTO

Scola evita otro batacazo local

El 'pívot' del Tau ejecutó en el último segundo a un tenaz Joventut

El Tau evitó la catástrofe en el último segundo de un partido en el que su mayor capacidad de recursos rompió la férrea resistencia que le planteó el Joventut. Fue un triunfo agónico, que alivió a una grada que vivió dramáticamente los vaivenes del marcador y que tuvo que digerir el carácter indomable que exhibió hasta las últimas consecuencias el equipo de Badalona. Fue, la última, una jugada que pareció sencilla por la perfección con que la interpretó el Tau, que hizo llegar el balón a las manos del pívot argentino Scola a la velocidad del relámpago, la que exigían los nueve segundos que quedaban. Desde unos tres metros, un poco escorado a la izquierda del aro, Scola la clavó.

TAU VITORIA 74| JOVENTUT 72

Tau: Corchiani (5), Vidal, Sconochini, Tomasevic (10), Oberto (4); Scola (9), Nocioni (19), Bennett (12) y Foirest (15). Joventut: Rafa Jofresa (16), Espil (12), Mumbrú (13), Baston (14), Beard (17); Dumas, Drame, Bueno, Reale y Labeyrie. Árbitros: Betancor, Sancha y Pérez. Eliminado: Baston (m. 38). Tercer partido de los cuartos de final de la Copa del Rey. Unos 9.300 espectadores.

El equipo local, muy cercano todavía su fracaso de hace dos años, cuando fue eliminado a las primeras de cambio por el Estudiantes, y también lo que le sucedió al Madrid en la final de la Copa de fútbol, se salvó de jugar una prórroga que, tal y como estaba el panorama, le habría supuesto un auténtico calvario. El Joventut había perdido ya dos minutos antes del final a Baston por faltas personales y sus titulares fueron los únicos que estuvieron a la altura de las exigencias del partido. Pero, aun así, nadie se fiaba ya en el pabellón Fernando Buesa. Porque, cuando no era Rafa Jofresa, era Beard y, cuando no, Espil y, al final, también Mumbrú quienes devolvían una por una todas las canastas.

El Tau no encontró manera de marcar la diferencia en un partido que escenificó el encuentro de dos estilos absolutamente contrapuestos: el estereotipo del baloncesto numeroso en efectivos y recursos e intimidatorio en lo físico del Tau frente al estilo de la vieja escuela, con jerarquías claramente establecidas y muy fiado a la calidad de sus estrellas. Con Rafa Jofresa, Beard y Baston se bastó el Joventut para mantener en jaque al Tau, al final ayudados por los seis extraordinarios triples de Espil y Mumbrú. Nada menos, pero también nada más. Porque el banquillo del cuadro verdinegro no aportó un solo punto y apenas un par de rebotes. El Joventut fue el vivo reflejo del viejo orden: pocos cambios, que jueguen los mejores.

La labor de zapa del Tau no produjo el efecto arrollador que cabía esperar de ella, de su inmensa superioridad reboteadora, con la que se procuró 13 capturas más que su rival, del trajinar de Nocioni, de la frescura física que le reportaban los relevos de jugadores con un nivel de calidad pareja. Sólo cuando Comas dio descanso a Jofresa y Beard recibió su equipo un serio castigo: un parcial de 14-3 compensado en parte porque había adquirido previamente seis puntos de ventaja. El Tau se atragantó también con las defensas alternativas que planteó Comas, ahora al hombre, ahora en zona. Y así se llegó con igualdad a un último tramo en el que la aparición de Bennett fue toda una bendición para el Tau, ya que rompió la fluidez que Rafa Jofresa dio a los suyos y, además, robó un par de balones en los instantes finales que valieron su peso en oro y sin los que, en definitiva, Scola no habría dado la puntilla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de marzo de 2002