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Crónica:Copa del Rey | BALONCESTO

Estudiantes impone su chispa

Los colegiales rompieron la resistencia del Madrid en un final trepidante

Estudiantes le sacó la chispa precisa a un derby copero que cambió toda su parsimonia inicial por un final trepidante y que se decantó en la lotería de los tiros libres. Pero hasta en eso prevaleció el carácter optimista con el que, a base de insistir, acabó por encontrar sus biorritmos de juego el equipo del Ramiro. Todo lo contrario de lo que le sucedió a un Real Madrid, de lo más serio -y eso es elogioso- pero con un punto fatalista, como si, en definitiva, pesara en su subconsciente la serie de lesiones y bajas formas con las que afrontó el partido. Una vez más, y ya van nueve, desde que en sus filas estaba un tal Arvydas Sabonis, el Madrid se queda sin Copa.

En aquél ahora meto uno, ahora te hago falta; ahora fallo, ahora te devuelvo la falta, fue decantándose la balanza. En esa tesitura puede elegirse una de las últimas 30 acciones y ser declarada decisiva. En realidad casi todas lo fueron aunque, por pura cronología, el tinglado del Madrid se vino abajo cuando Iturbe falló un triple, a falta de tres segundos, con 77-75 en el marcador. En el fragor del intercambio de faltas, tiros libres y alguna que otra canasta también pudo tener incidencia el hecho de que el Madrid acabara de dejarse sus exhaustas fuerzas en neutralizar la ventaja con la que Estudiantes afrontó la recta final (55-63).

REAL MADRID 75| ESTUDIANTES 78

Real Madrid: Attruia, Herreros (14), Lucio Angulo (4), Struelens (6), Tabak (15); Djordjevic (20), Vukcevic (2), Hernández (4), Alberto Angulo (4), Tarlac (4) e Iturbe (2). Estudiantes: Martínez (6), Garnett (13), Jiménez (17), F. Reyes (15), A. Reyes (16); Azofra (3), Patterson (5), Jasen (3) y Gabriel. Árbitros: De la Maza, Bertrán y Martínez.

La brecha se abrió con las acometidas de los hermanos Reyes bajo la canasta del Madrid, en una labor de captura del rebote ofensivo marca de la casa. Y eso que el equipo madridista logró inicialmente, durante los 25 primeros minutos, que el derby se hiciera tedioso por momentos. Sus hombres se deslomaron en la aplicación de la receta de Scariolo. Privatizaron al máximo el rebote bajo su canasta, pero aún así no impidieron que Estudiantes acabara arramblándole 16, a lo que debe añadirse que perdió en 17 ocasiones el balón. Una sangría. Pero aún así el Madrid jugó a su ritmo hasta esos instantes finales en los que ya no le quedó otro remedio que poner sus destinos en manos de Herreros y Djordjevic, que cumplieron ametrallando el aro de Estudiantes incluso hasta poner por delante a su equipo (74-72). Pero para entonces el ritmo de juego ya era frenético, como le gusta a Estudiantes, en ese escenario tan del agrado de los Reyes, de un pistolero nato como Garnett de ese base, Gonzalo Martínez, que a la chita callando dio un auténtico recital y de un enorme Jiménez. Emociones fuertes. Tal vez sólo una premonición de la semifinal que aguarda mañana entre Estudiantes y Barcelona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de marzo de 2002