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El 'soul' de Alicia Keys triunfa en los Grammy

La banda sonora de 'O brother', premio al mejor álbum del año, fue la gran sorpresa de la gala

Una joven prodigio del soul, una compilación de melodías country tradicionales y un veterano grupo irlandés de rock fueron los grandes ganadores de la 44ª edición de los premios Grammy, los galardones más reconocidos de la música, que se entregaron en la madrugada del jueves en Los Ángeles. Alicia Keys, la banda sonora de la película O brother, where art thou? y U2 triunfaron en una ceremonia de tres horas y media que marcó una breve pausa para una industria sumida en una profunda crisis por la caída de las ventas, la piratería y la descarga de música gratuita en Internet.

Con 21 años, cinco premios Grammy, párpados de purpurina y un increíble aplomo, Alicia Keys se ha convertido en la nueva reina del soul, o, mejor dicho, del neosoul. La joven neoyorquina se llevó el codiciado premio a la mejor nueva artista, arrebatándoselo a su mayor rival, la también revelación India.Arie. Además, la Keys se llevó los gramófonos a la mejor canción, Fallin, que interpretó en un piano translúcido antes de marcarse un tango con Joaquín Cortés; a la mejor interpretación femenina de rythm & blues; al mejor álbum, Songs in a minor, y a la mejor canción en esta categoría.

No fue exactamente una sorpresa. Songs in a minor ha sido uno de los discos revelación del año y no ha bajado de los diez más vendidos. Keys ha sabido mezclar su formación clásica, jazz, hip-hop, soul, Stevie Wonder y Prince, y juntarlo todo en el exótico atuendo de John Galliano con el que llegó a la gala. También es un ejemplo de los recientes pormenores de la industria: hace dos años dejó Arista Records para seguir a uno de sus míticos promotores, Clive Davis, cuando éste se marchó a un sello más modesto, J Records. 'Este álbum ha costado años de trabajo y muchas luchas', dijo Keys; 'quiero dedicarlo a los que piensan de forma distinta'.

Sólo la banda sonora de O brother, where art thou?, la película de los hermanos Coen, empató con otros cinco premios. Hacía 33 años, desde que Glen Campbell triunfara con By the time i get to Phoenix en 1969, que el country, en este caso en su forma más tradicional, el bluegrass, no ganaba el Grammy al mejor álbum del año, un sorprendente logro para su productor y otro veterano del negocio, T-Bone Burnett.

U2, el otro gran favorito de la velada, no defraudó. Consiguió cuatro estatuillas. Repitió el premio al mejor disco de rock del año, All that you can't leave behind; mejor sencillo del año,Walk on, que interpretó en el estadio Staples de Los Ángeles para abrir la ceremonia (el año pasado ganó este mismo Grammy con Beautiful day), y además se llevó los galardones al mejor grupo pop y mejor interpretación pop. 'Gracias a Dios', suspiró Bono, 'si eres irlandés, tienes ocho nominaciones y no obtienes nada, ya no te dejan volver a tu país'.

Los otros grammys fueron muy repartidos. Bob Dylan, que cantó Cry a while, se llevó el premio al disco de mejor folk contemporáneo con Love and theft. El grupo Train ganó por la mejor canción de rock por Drops of Jupiter. El conjunto de rap Outkast obtuvo dos premios por su álbum Stankonia. La novel Nelly Furtado fue recompensada como mejor vocalista de pop por I 'm like a bird. La gran perdedora fue la otra revelación soul del año, la joven India.Arie, que, con ocho nominaciones, se quedó sin nada.

La gala rescató a los artistas que no pudieron actuar en los Grammy Latinos (que se suspendieron el 11 de septiembre). Así, Joaquín Cortés pudo actuar con Alicia Keys, y Alejandro Sanz interpretó su Quisiera ser con el trío de hip hop Destiny's Child, la cuarta vez que se interpreta una canción en español en 44 años.

Los buenos tiempos

Era inevitable recordar los recientes acontecimientos. Tony Bennett y Billy Joel cantaron a dúo una de las canciones más conocidas del pianista, A New York state of nind, mientras que el presentador de la noche, Jon Stewart, se quedó en paños menores para ilustrar los muy estrictos, casi ridículos, controles de seguridad. '¿Se acuerdan de cuando lo peor que podía pasar era un dúo entre Eminem y Elton John? Aquéllos eran buenos tiempos'.

La ceremonia supuso una pausa en la guerra que divide la industria musical. Las ventas de discos han caído un 5% y las perspectivas de futuro, ahora que es muy fácil copiar cualquier canción desde Internet, son malas. Peor aún cuando los artistas, que han creado una coalición para promover contratos más flexibles, se están enfrentando a las compañías para reclamar sus derechos de autor. El presidente de la Academia, Michael Greene, dedicó su intervención a denunciar la piratería por Internet y anunció el fin de la industria si prosigue la descarga ilegal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de marzo de 2002