Crítica:COMER | LA BUENA VIDA
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

Jamón, anchoas, croquetas y 1.300 vinos

BODEGA MONTAÑA, en Valencia, atrae a los amantes de la cocina sencilla

Cuando el vino se convierte en el argumento principal de un menú, se invierten las normas gastronómicas establecidas. Comer para beber no es lo mismo que afrontar la situación inversa. Si el ágape se monta en torno a botellas de calidad, servidas a la temperatura adecuada y escanciadas en las copas idóneas, aumentan las posibilidades de disfrutar de la bebida. En esta antigua bodega valenciana, fundada en 1836, aún se venden vinos y licores a granel y un delicioso vermú de garrafa. Detalles de escaso interés si no fuera porque su propietario actual, Emiliano García, se ha preocupado por formar una imponente bodega con lo mejor y lo último de la producción vinícola española. Más de 1.300 referencias, un arsenal propio de una gran vinoteca anclada en la estética del siglo XIX. A la entrada, toneles de madera en torno a una barra. Sobre las paredes, pizarras que pregonan las especialidades del día. Al fondo, una sala de catas, otra habitación con barricas y varias mesas altas con taburetes.

BODEGA MONTAÑA

José Benlliure, 69. Valencia. Teléfono: 96 367 23 14. Cierra domingos noche y lunes. Precio: entre 21 y 25 euros. Patatas a la brava, 1,80. Pimientos del piquillo rellenos de atún (unidad), 2,55. Solomillo salteado con setas, 13,22. Tocino de cielo con mermelada de tomate, 1,95. Pan ... 5,5 Café ... 6 Bodega ... 8,5 Ambiente ... 7 Servicio ... 7 Aseos ... 6

Brujuleando entre los grupos, un servicio joven, de conducta ejemplar, que entiende mucho de la materia. Mientras se disfruta del vino sorbo a sorbo, cabe optar por tapas, raciones y recetas de cocina tan sencillas como gustosas. Productos que la casa selecciona con esmero, de más calidad de lo que a primera vista aparentan. Lo ratifican sus anchoas, sensacionales, que se reciben en salmuera desde Santoña (Cantabria) y se limpian y preparan al instante (más de 400 unidades al día). O el jamón de Jabugo, de reserva, que se corta a la vista. Las demás sugerencias se mantienen en un nivel medio: agradables las gildas y los cabezones (boquerones en vinagre con cebollitas glaseadas); entusiasmante la tostada de pan con torta de la Serena; sin interés las habas gigantes guisadas; sabrosa la longaniza valenciana; correcta la ensalada de tomate; aceptables las patatas bravas con alioli, y muy fino el consomé, sin grasa.

Los platos de cocina mantienen el mismo aire: delicioso el calamar a la plancha; sin problemas el pulpo a la gallega; sobrado de ajo el ajoarriero conquense; con el mismo defecto las croquetas de bacalao, y muy suaves los pimientos del piquillo rellenos. Queda para el final el suculento solomillo de vaca, que se saltea con unas setas que no saben a nada.

Emiliano García, propietario de la Bodega Montaña, prueba un vino en su local valenciano.
Emiliano García, propietario de la Bodega Montaña, prueba un vino en su local valenciano.JESÚS CÍSCAR

POSTRES, SALA DE CATAS Y CURSILLOS

LA SENSIBILIDAD de Emiliano García queda de manifiesto en muchos detalles, incluidos los platos de la vajilla, algunos de diseño, y la cristalería, compuesta por múltiples copas, todas distintas y siempre adecuadas al vino que se haya solicitado. Al reservar conviene saber que la mejor mesa es la que se encuentra en la sala de catas. Para concluir, dulces tan sencillos como resultones. El mejor es el tocino de cielo con mermelada de tomate. Están bien los bizcochos borrachos de Guadalajara y son deliciosos los rusos de Huesca. En cambio, las trufas de chocolate no valen nada. Particular interés reviste la lista de vinos, encuadernada en forma de libro, en la que, junto a los vinos reseñados, figuran fotografías de bodegueros y enólogos ilustres. Agustín Torelló, Agapito Rico, Álvaro Palacios, Alejandro Fernández, Peter Sisseck y Juan Carlos López de la Calle, entre otros, respaldan sus respectivos vinos. Cuando el cliente desea adquirir una botella de las reseñadas, puede llevársela con un descuento del 30%. Una vez al mes, Bodega Montaña organiza una cata de vinos especiales sin fines lucrativos. Admite hasta 16 catadores, que satisfacen el precio justo de los vinos descorchados, grandes marcas de todo el mundo. El coste es variable, y la reserva, preceptiva

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