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La economía de Francia cayó en el último trimestre por primera vez en cinco años

El PIB baja un 0,1% por la menor actividad industrial y la mala coyuntura internacional

El producto interior bruto (PIB) de Francia retrocedió un 0,1% en el cuarto trimestre de 2001, un resultado ligeramente peor de lo esperado, que era el crecimiento nulo. Ésta es la primera vez que la economía francesa se contrae desde 1996 y el dato trasciende su importancia económica para trasladarse a la esfera política, porque se conoce justo cuando comienza una campaña de elecciones presidenciales, seguida de legislativas. En el conjunto del año, el PIB francés creció un 2% en 2001, superior al 1,5% que el Ministerio de Economía prevé para el año en curso.

El retroceso del cuarto trimestre se explica, sobre todo, por la reducción de la actividad industrial. Los empresarios han preferido echar mano masivamente de sus inventarios, en vez de producir e invertir, como reacción al clima de pesimismo posterior a los atentados del 11 de septiembre. Las exportaciones se desplomaron también en el cuatro trimestre (-3,8%). Y el consumo de los hogares sólo aumentó un 0,2%, frente al excelente 1,1% registrado en el tercer trimestre.

Ninguno de los analistas espera que los primeros meses de 2002 arrojen un comportamiento mejor del consumo, habitual punto de apoyo del crecimiento francés. La cifra de inflación de enero, que se conocerá la semana próxima, 'tampoco será buena', según un comentario de Jean-Claude Trichet, gobernador del Banco de Francia.

Para el Ministerio de Economía, el descenso del PIB al final de 2001 no cuestiona las previsiones de recuperación de la actividad a lo largo del ejercicio actual. La tesis de dicho departamento es que el mordisco al crecimiento económico se debe al impacto de los atentados del 11 de septiembre y que los 'diferentes agentes económicos exteriores' ya han sido tenidos en cuenta con vistas a 2002. El Gobierno redujo recientemente esas previsiones, desde el 2,5% de crecimiento con el que se confeccionaron los Presupuestos, en el otoño pasado, a la horquilla del 1,4% al 1,6% de aumento del PIB que se contempla en las estimaciones vigentes.

El alza del paro empieza a pesar, un fenómeno al que parece sumarse la ligera perturbación producida por la llegada del euro. 'Hay razones para pensar que el primer trimestre de 2002 será positivo', indica Michel Devilliers, director del departamento de coyuntura del Instituto de Estadísticas (INSEE), con una prudencia que ponen en duda otros analistas de instituciones privadas, más inclinados a pensar en un crecimiento nulo. 'La principal amenaza para el consumo es el deterioro del mercado del empleo', estima Jean-Marc Lucas, de la entidad financiera BNP-Paribas. Consciente del impacto del empleo sobre la moral de la población, el primer ministro, Lionel Jospin, ha vuelto a colocar este problema en el primer puesto de sus prioridades, si es elegido presidente de la República.

A lo largo de sus casi cinco años de gestión al frente del Gobierno, el paro bajó en 920.000 personas. El 12,6% de la población activa estaba en paro en junio de 1997, tasa que se redujo hasta el 8,7% en mayo de 2001, pero a partir de ese mes volvió a subir hasta el 9% registrado a finales del año.

Todo contribuye a pensar que el avión de la zona del euro vuela con los motores alemán y francés semiaveriados: mientras que Alemania ha admitido que ha entrado en recesión, Francia tendría que escapar a la tendencia negativa en este primer periodo de 2002 para evitar los fatídicos dos trimestres consecutivos de caída del PIB.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de febrero de 2002