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Entretenimiento ciberespacial

Un nuevo espacio para los amantes del ocio digital ha desembarcado en Majadahonda de la mano de Trispace Quest, un local que aspira a convertirse en el centro preferido de los forofos del entretenimiento con ordenadores. Junto a las habituales pantallas de ordenador para navegar por Internet, en los 1.000 metros cuadrados de Trispace Quest -en el complejo Equinoccio- convergen diferentes actividades. Su oferta incluye la presentación de películas, la organización de seminarios sobre desarrollos actuales y proyecciones de videojuegos y de arte electrónico con efectos visuales inéditos.

Trispace Quest está dirigido principalmente a jóvenes, entre 20 y 35 años, pero también a las familias con hijos pequeños y adolescentes. Este tipo de público se acerca al centro Equinoccio sobre todo los fines de semana para comer en sus instalaciones. El local incorpora un área de restauración, con capacidad para 200 comensales, rodeado por nueve pantallas gigantes, donde se proyectan imágenes digitales desde la cabina del pinchadiscos. La persona que no pueda prescindir de la pantalla del ordenador ni a la hora de comer, puede continuar enganchado a la Red mientras degusta los alimentos en las 40 mesas habilitadas para ello.

En las instalaciones tienen también cabida exposiciones temporales de sistemas audiovisuales espectaculares como un cilindro de imágenes y proyecciones en pantallas transparentes. La oferta se complementa con una cibercantina, inspirada en el bar de Mos Eisley que aparece en la película La guerra de las galaxias. En una segunda fase, en marzo próximo, Trispace Quest ampliará sus prestaciones con 22 simuladores de realidad virtual. Estos juegos incluirán deportes de nieve y acuáticos, una zona de cibercombate (para enfrentamientos en red local o a través de Internet) y otra de virtualracing, para competición automovilística.

Centro Equinoccio. Calle de la Fresa, s/n. Majadahonda. Salida 8 de la M-503. Autobús 651 (desde el intercambiador de Moncloa).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de febrero de 2002