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FÚTBOL | Copa del Rey

La ley del más fuerte

El Figueres completó un buen partido de Copa, pero no encontró recompensa frente a un Deportivo que decidió con un gol de Tristán (0-1)

Robert Álvarez

En un partido mucho más competitivo de lo que cabía presumir y en el que el Figueres salió a la misma velocidad que sopló el potente viento de tramontana, el Deportivo impuso su ley, la ley del más fuerte, y sacó medio billete para la final de Copa. Diego Tristán cazó el primer balón que le llegó, a un metro de Caballero, y marcó de talón.

FIGUERES 0 | DEPORTIVO 1

Figueres: Caballero; Fernando, Serra, Salas, Ruano; Freixa, Pages (Cortada, m.81), Algar, Arnau; Juli (Kali Garrido, m.84) y Peña (Eloi Fontanella, m.77).

Deportivo: Nuno; Héctor, Djorovic, César, Capdevila; Duscher, Emerson; Scaloni (José Manuel, m.80), Djalminha (Valerón, m.84), Amavisca; Tristán (Makaay, m.86).

Goles: 0-1. M.6. Scaloni centra desde la banda derecha y Tristán, viniendo desde atrás, remata con el tacón de forma tan brillante como inapelable.

Árbitro: Iturralde González. Mostró la tarjeta amarilla a Peña, Pagés y José Manuel.

Unos 7.500 espectadores en el estadio de Vilatenim. Segunda semifinal, ida, de la Copa del Rey.

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El Deportivo careció del caudal ofensivo con el que Irureta pretendió dotarlo incluyendo en el equipo a Djalminha. El brasileño tuvo muy escaso peso en el juego de su equipo a pesar de que Duscher y Emerson trabajaron a destajo en la posición de pivotes. El Deportivo se aplicó en el repliegue y dejó muy solo a Diego Tristán. Por el contrario, el equipo gallego pasó muchos problemas para evitar que Pagés moviera con soltura al Figueres desde la posición de medio centro, ayudado por Algar. Al equipo catalán sólo le faltó un ápice de acierto rematador para igualar el partido. Ocasiones para ello tuvo. El Depor se metió atrás. Ganaba pero no demostraba ninguna superioridad. Al contrario. La grada disfrutó y pidió un par de penaltis, probablemente existente el segundo, en una acción de Duscher sobre Juli a la hora de partido. El juego se calentó y se abrió. El Figueres forzó la máquina y sacó otro par de buenos remates. Pero también el Deportivo encontró más espacios para el contragolpe. Dos de ellos pudieron ser mortales. El Figueres no cejó en su empeño pero el Deportivo hizo valer su oficio y frescura física para sacar un triunfo a domicilio, algo que en la Liga no logra desde el3 de octubre pasado en Zaragoza.

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Sobre la firma

Robert Álvarez
Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona, se incorporó a EL PAÍS en 1988. Anteriormente trabajó en La Hoja del Lunes, El Noticiero Universal y el diari Avui.

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