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CRÓNICA

La sencillez camino del estrellato

Gasol no se altera pese a ser una de las sensaciones de la NBA

Shane Battier permanecía aún aclarando sus ideas bajo la ducha cuando, tapado únicamente por una toalla, Pau Gasol recibió el asalto de las cámaras y los micrófonos en medio del vestuario. Casi al tiempo que se vestía, el deportista español revelación, y también el mejor del año, atendía los ruegos de los periodistas de Memphis. Su equipo, los Griz-zlies, acababa de perder ante los Bucks de Milwaukee, pero, como casi siempre desde que desembarcó en la NBA, él había firmado unos números más que respetables: 19 puntos y 15 rebotes, algunos capturados ante el imponente Anthony Mason, que le saca dos cuerpos de ancho. Su discurso no varió un ápice: 'Las cosas me han ido bien, pero no puedo estar contento cuando a mi conjunto se le ha escapado la victoria por los pelos'.

'Está aprendiendo muy rápido un juego que es diferente y en medio de una cultura ajena'

Antes que él, Swift, su vecino de taquilla y su máximo competidor por un puesto en el cinco de los Grizzlies, había ganado un recinto dominado por el desorden: zapatillas, toallas, plásticos y montañas de hielo. 'Para Pau, como para mí y para cualquier rookie [novato], esto está siendo duro. Pero trabajamos fuerte y creo que, con el tiempo, jugaremos juntos'.

Desde el otro lado, el veterano Massenburg aún no se creía cómo se les podía haber escapado el encuentro. Pero la veteranía es un grado y, mientras desde la esquina le observaba Anderson con semblante serio, restañando sus heridas en un cubo de hielo, Massemburg se olvidó del partido y recuperó la sonrisa. 'Pau está aprendiendo', dijo intentando refrescar su en realidad inexistente castellano; 'se esfuerza mucho y escucha muy bien. Aunque a veces es mejor verlo desde fuera y no estar en medio. También es bueno que juegue y que pueda mirar un poco'.

Cuando Gasol enfilaba ya la salida del vestuario para ir a cenar con sus padres y su hermano pequeño, Brevin Knight, ya con los últimos retoques, se atrevía a confesar: 'Admito que estoy un poco sorprendido por las cualidades de Pau. No esperaba que estuviera listo tan pronto'. Ni siquiera la elección de Gasol en el número 3 del draft de este curso, la mejor obtenida nunca por un europeo, había puesto en guardia al veterano base de los Grizzlies. 'Está aprendiendo muy rápido un juego que es muy diferente y en medio de una cultura que le es ajena', abundó Knight, no sin cierta admiración y ya vestido para la ocasión.

Con la sala ya casi desierta, media hora después de concluido el encuentro y luego de que el técnico, Sidney Lowe, la hubiera cruzado como una exhalación luciendo una sorprendente sonrisa, Battier hizo su aparición. Abatido aún por la derrota pese a la larga ducha, el novato preferido de Memphis, se apresuró a rubricar: 'Pau lo está haciendo genial. Es muy difícil venir a un país lejano, con un juego y una cultura diferentes, y tener esa actitud tan positiva'.

Gasol, mientras tanto, no parece inmutarse por nada. Se para en la calle cuando le reconocen y le piden un autógrafo. Departe distendidamente cuando, en la tienda de discos, un muchacho se mide con él y le relata sus propias cualidades, malogradas por la falta de oportunidades -'no fui a la high school ni al college', le explica- . Y sonríe cuando algún despistado le espeta: 'Con tu estatura, la verdad es que podrías dedicarte al baloncesto'.

El mejor rookie del pasado noviembre ni se altera. Se monta en su impresionante Toyota Limited gris y se abandona a la música. 'Wherever you go', cantan The Calling y Gasol tararea. Si no fuera porque levanta 2,15 metros y va camino de convertirse en una estrella de la NBA, se diría que es un muchacho de lo más normalito.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de diciembre de 2001