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Zapatero prescinde de las 'familias' del PSOE vasco en su gestora

El líder del PSOE apuesta por un proyecto 'autónomo' y constitucionalista para el País Vasco

El congreso que celebrará el PSE-PSOE en primavera tendrá como tarea fundamental definir un proyecto político que convierta a ese partido 'en la garantía de las libertades y la Constitución para el País Vasco, con un proyecto autónomo'. Ésta es la tesis del líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, quien zanjó la noche del sábado el proceso de formación de la gestora de los socialistas vascos limitándola a sólo cuatro miembros, para evitar el enfrentamiento entre familias, en vez de los 11 previstos. Su presidente será Ramón Jáuregui y le acompañarán los secretarios generales de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya.

Después de catorce horas de conversaciones a lo largo del sábado, el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, tuvo la evidencia de que la idea inicial de formar una gestora de once miembros, para llenar el vacío de poder creado por la dimisión del secretario general del PSE-PSOE, Nicolás Redondo Terreros, debía abandonarse ante el riesgo de que ese órgano de poder provisional reprodujera las tensiones entre familias.

El secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, convino con Blanco, tras mantener él también conversaciones con diferentes políticos vascos, singularmente con el secretario general de Álava, Javier Rojo, que la mejor solución sería formar una gestora con cuatro personas 'incuestionables'. Se trata de Ramón Jáuregui, diputado nacional por Álava y ampliamente respetado por todos los sectores, y, desde luego, por la ejecutiva que dirige Zapatero, y los secretarios generales de Álava, Javier Rojo; Guipúzcoa, Manuel Huertas, y Vizcaya, Patxi López.

A todos les pareció bien esa solución. Hay que tener en cuenta que cada uno de los tres secretarios representa una línea de pensamiento en el socialismo vasco por lo que la totalidad de los militantes pueden verse identificados en ellos.

Pero antes de llegar a esta solución, el secretario de Organización, José Blanco, había anotado hasta 24 nombres, sugeridos por los distintos interlocutores. En las conversaciones hubo peticiones y exclusiones.

Uno de los dilemas con los que se encontró Blanco fue si atendía o no la sugerencia del secretario general saliente, Nicolás Redondo, para que formaran parte de esa gestora tres personas de su confianza: Rosa Díez, Ana Urchueguía y Victor García Hidalgo. Un no a esa tripleta significaba la desautorización del recien dimitido secretario general. La solución final fue comunicada por Blanco a Redondo, a quien le pareció correcta.

El siguiente paso se dará el jueves en Bilbao, cuando Blanco constituya la gestora. La primera tarea de Jáuregui, Rojo, Huertas y López es la de elaborar un documento que siente las bases de discusión en el congreso. No se trata de hacer un texto cerrado sino un punto de partida para que los afiliados lo enmienden o, incluso, contrapongan textos alternativos. El texto de la gestora se discutirá en un comité nacional que, además, será el encargado de convocar el congreso, que se celebrará entre abril y mayo.

En la ejecutiva federal se asegura que los socialistas vascos tienen plena autonomía para elaborar su proyecto, aunque 'la dirección federal estará muy pendiente porque todo lo que concierne al País Vasco, incluido el PSE, es un asunto de Estado', señaló ayer el secretario de Organización, José Blanco.

Es ya una evidencia que Zapatero está muy pendiente de lo que allí pueda ocurrir. En su entorno se afirma que el líder socialista pedirá a sus compañeros que el proyecto que salga del congreso sitúe al PSE como 'garantía de las libertades y de defensa de la Constitución, con un proyecto autónomo decidido a ser mayoría social'. 'De nuevo, el PSE tiene que situarse en la centralidad de la política vasca', agregan, es decir, ni con el PP ni con el PNV, pero dispuesto a entenderse con todos. Pero lo primero será que el entendimiento se produzca en el propio partido con un proyecto en el que se encuentren cómodos 'españolistas' y 'vasquistas'. La dirección federal asegura que el pacto antiterrorista sucrito en Madrid entre el PP y el PSOE no se verá afectado

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de diciembre de 2001