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Tecnología para mejorar la salud

Puleva Biotech sale a Bolsa y aspira a liderar la investigación para alimentos funcionales

Tras reiterados anuncios y una buena puesta en escena, la pasada semana salió a Bolsa Puleva Biotech como la primera empresa española en el campo de la biotecnología para los alimentos. Los resultados han sido considerados como positivos por sus promotores, al valorar el mercado la empresa en unos 25.000 millones de pesetas, y ganar, en su primer día, un 1.600% -ha cerrado la semana a 3 euros-. El 75% de la sociedad es propiedad de Ebro Puleva, y el 25% restante se halla en manos de los directivos del grupo y, en principio, de los 50.000 accionistas de la empresa matriz, que recibieron las acciones gratis a la valoración inicial de 0,24 euros.

Puleva Biotech, con un capital social inicial de 2.000 millones de pesetas, aunque hoy es una filial del Grupo Ebro Puleva, se constituyó en marzo de 2000 en el seno de la láctea Puleva, de la mano de sus responsables, Guillermo Mesonero y Javier Tallada, actualmente vicepresidentes del nuevo grupo. Para el próximo año está prevista una ampliación de capital de 3.000 millones de pesetas, 18 millones de euros. No esperaba generar beneficios hasta los próximos años, pero en el último ejercicio ya logró un resultado positivo, 100 millones de pesetas, 0,66 millones de euros. Las inversiones previstas hasta 2007 son de 44 millones de euros, unos 7.300 millones de pesetas.

La firma, que quiere vender sus productos cardiovasculares a partir de 2003, ganó un 1.600% en su primer día en Bolsa

Javier Tallada y Guillermo Mesonero tienen bien ganada fama de ingenieros financieros, tanto por sus actuaciones en el marco de Puleva como por el conjunto de operaciones desarrolladas posteriormente para construir el primer grupo lácteo español con la compra de Leyma y El Castillo. También como expertos en manejar sus empresas en Bolsa. Los más críticos les califican como simples financieros, sin vocación de permanencia en el sector industrial.

La realidad, sin embargo, es que nadie les puede negar un éxito espectacular en la gestión. Consiguieron que una empresa en ruina pasara a liderar el sector lácteo. Elevaron sus productos a categoría de salud. Con la excepción del aceite, donde se han estrellado, convencieron a los consumidores para pagar más precio por sus productos y a grupos como Ebro y El Castillo a intercambiar con ellos sus acciones.

Puleva Biotech constituye la última ofensiva en esa dirección innovadora como una gran apuesta de futuro para convertir la misma en la primera firma de biotecnología y alimentos funcionales de España y una de las primeras del mundo. Los responsables del grupo reconocen que la empresa hoy es solamente parte de un gran proyecto en el campo de la investigación y, por ello, que puede verse como una especie de globo, una nube de humo cargada de interrogantes. Pero, según el presidente de la empresa, Javier Tallada, los datos de negocio que se están barajanado no se hacen sobre la nada, sino sobre proyectos de investigación muy sólidos y en parte ya contrastados, que permiten augurar un éxito a medio plazo.

En los años ochenta y principios de los noventa, en medio de sus ruinas, Puleva era líder en investigación I+D. En 1994, con la llegada de los nuevos gestores, se vendió la división alimentaria y de investigación por unos 15.000 millones de pesetas al Grupo Abbott. Esos recursos ayudaron a Puleva a salir de su crisis y se puso en marcha la construcción de un nuevo departamento de investigación, donde trabajan medio centenar de personas. Esta división se segregó en 2000 para constituirse como filial del Grupo Puleva Biotech.

Tallada define a Puleva Biotech como una empresa para gestionar el conocimiento. En los países desarrollados, cada día es mayor la demanda de alimentos diferenciados, con valor nutricional añadido. La investigación de Puleva Biotech se dirige a la obtención de componentes funcionales beneficiosos, orientados no a los enfermos, sino a la población sana para prevenir enfermedades. En esta línea, la compañía tiene centrados sus estudios en una serie de componentes como antioxidantes, antialérgicos y neuroprotectores, dirigidos fundamentalmente a enfermades cardiovasculares, alergias, problemas del sistema nervioso como Alzheimer y Stroke o procesos infecciosos. Puleva Biotech tiene previsto comercializar los primeros productos cardiovascuales para 2003, y en 2006, el resto de sus investigaciones actuales.

Sus ingresos procederán de la comercialización de sus productos en alimentos funcionales, por la venta de patentes, royalties y, entre otras vías, por servicios de asesoramiento a otras empresas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de diciembre de 2001