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El escudo nuclear de Bush sufre un revés al cancelar la Marina su plan antimisiles

El escudo antimisiles de George W. Bush tiene un futuro incierto. Justo un día después de que él anunciara que Estados Unidos se retiraba del tratado sobre limitación de misiles balísticos (ABM) firmado en 1972 con la entonces Unión Soviética, para disponer de manos libres en las pruebas del futuro escudo, la Marina canceló uno de los programas en que se basaba. Tras gastar 2.800 millones de dólares, exceder el presupuesto en un 50% y realizar varios ensayos fallidos, el Pentágono renunció el viernes a la llamada Área de Defensa Antimisiles.

El sistema de intercepción de misiles de la Marina, uno de los más básicos dentro de la concepción global del escudo antimisiles, debía ser operativo dentro de dos años y no era muy distinto al sistema de los Patriot, que demostraron su eficacia contra los Scud iraquíes en la guerra del Golfo.

La complejidad del programa informático fue considerada 'excesiva' por los técnicos de la Marina. 'No se ha conseguido desarrollar uno de los segmentos más simples del proyecto. No es buena señal que se cancele un sistema de corto alcance, relativamente sencillo', comentó Phil Coyle, antiguo responsable del departamento de evaluación de armas del Pentágono, a The Washington Post.

El escudo antimisiles, un proyecto casi obsesivo para Bush, debería dotar a EE UU, en el plazo de unos 10 años, de la capacidad de interceptar simultáneamente varios misiles enemigos. En ningún caso sería útil frente a un ataque masivo con, por ejemplo, 100 misiles, algo que sólo Rusia estaría en condiciones de lanzar actualmente. Pero, según Bush, resultaría muy efectivo contra un puñado de proyectiles disparados por una potencia nuclear de pequeño tamaño (se piensa en países como Irak o Corea del Norte) o por una organización terrorista. Numerosos técnicos consideran, sin embargo, que el escudo global es inviable con la tecnología disponible, y sus argumentos se ven reforzados por el fallo del Programa Área, localizado en un punto y centrado en un solo misil enemigo.

En enero de 1997, el Área de Defensa Antimisiles mostró una capacidad en su primera prueba que los técnicos militares consideraron 'muy esperanzadora'. Un prototipo instalado sobre un destructor logró interceptar un misil en pleno vuelo. 'A partir de ahí, aparecieron numerosos problemas de integración, y el calendario de pruebas fue retrasándose hasta que todo el programa se hizo insostenible', explicó el teniente coronel Rick Lehner, portavoz de la Organización de Defensa contra Misiles Balísticos del Departamento de Defensa. El comunicado de la Marina se produjo tras el fracaso de una prueba realizada el jueves con un prototipo de cohete.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de diciembre de 2001