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Decenas de presos talibanes mueren al intentar amotinarse

El Pentágono ayudó a sofocar la rebelión

El Pentágono confirmó anoche que las fuerzas de la Alianza controlaban ya la situación en la fortaleza de Qala-i-Jhangi, situada a unos diez kilómetros de Mazar-i-Sharif, pero no quiso hacer comentarios sobre la presunta muerte de un observador estadounidense. Un testigo de los hechos, el intérprete afgano Ulugbek Orgashev, que trabaja para una cadena de televisión alemana, aseguró que había visto hasta un centenar de muertos en el motín, 'incluido un asesor estadounidense'.

En la zona se encontraban desplegados al menos 40 miembros de las fuerzas especiales de EE UU, enviados en apoyo de la Alianza antitalibán. Uno de estos soldados declaró a la BBC que podría haber cientos de prisioneros muertos.

Tras la revuelta en el penal, en el que se encontraban recluidos entre 300 y 600 combatientes de las brigadas internacionales de Osama Bin Laden, el general de la minoría uzbeka Abdul Rashid Dostum envió a 500 de sus milicianos, apoyados por carros de combate, a detener a los presos sublevados, al tiempo que solicitaba apoyo aéreo a EE UU. Un portavoz del Pentágono confirmó que la aviación había bombardeado las posiciones de los amotinados.

Un corresponsal de la agencia Reuters afirmó a su vez que en la cárcel se vieron atrapados varios periodistas, asesores militares estadounidenses y miembros de Cruz Roja.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de noviembre de 2001