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Apoyo social y político a la sede consular marroquí en Algeciras

Los incidentes ocurridos en Almería como consecuencia del anuncio de la implantación de una consulado del Reino de Marruecos en dicha ciudad contrasta con las buenas relaciones que los responsables de la oficina diplomática de este país en Algeciras mantienen con los algecireños y el propio Ayuntamiento. De hecho, desde que a principios de la década de los 90 se trasladase el consulado de Málaga a Algeciras, tan sólo se recuerda un ligero enfrentamiento, que se vio solucionado en pocas semanas con el cambio de sede de dichas dependencias.

El problema se originó por las reducidas dimensiones del local en la Avenida Fuerzas Armadas en el que entonces se ubicaba el consulado marroquí; lo que originaba importantes y molestas colas de los que allí acudían a realizar cualquier tipo de trámite. La acumulación de personas frente a las oficinas motivó las quejas de los otros ocupantes del inmueble a los que se sumaron numerosos ciudadanos.

Tras varios contactos entre los representantes de Marruecos y el alcalde de la ciudad -que se erigió en portavoz de los ciudadanos molestos con esta situación- se decidió trasladar la sede del consulado a la zona de La Marina.

'A excepción de este pequeño incidente sin importancia, el consulado ha sido siempre muy válido para nosotros ya que ha servido como interlocutor válido; no sólo para las quejas que en ocasiones se han querido mostrar contra el Reino de Marruecos, sino también para alcanzar acuerdos de buena vecindad y colaboración', manifestó el alcalde de Algeciras , el andalucista Patricio González.

El consulado de Algeciras ha llegado a atender a unos 50.000 marroquíes, ya que, hasta la entrada en funcionamiento del de Sevilla, todos los ciudadanos de ese país que debían realizar alguna gestión sólo podían acudir a Algeciras. El consulado algecireño llegó a cubrir Murcia, Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de noviembre de 2001