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Tribuna:La moción de censura en Estepona

El colmo del esperpento

El acuerdo del PP con ex concejales del GIL en Estepona para derrocar el gobierno del socialista Antonio Barrientos, del que los propios ediles populares formaban parte para aislar al partido de Jesús Gil, ha provocado una riada de polémica. EL PAÍS ha requerido opinión al presidente del PP de Málaga y al portavoz socialista en Estepona. El primero justifica la moción de censura como paso necesario para acabar con un nefasto gobierno; y el segundo lamenta el fin de una alianza ejemplar contra los políticos que anteponen sus intereses particulares.

Durante mas de dos años los partidos políticos han sabido dar un ejemplo de unión, de puesta en común, ante lo que sin duda es uno de los mayores peligros de la democracia: el gobierno de un grupo que, creyéndose con total impunidad, situaba los intereses particulares sobre los públicos, ignorando los más elementales principios de convivencia, abusando del poder, conculcando los derechos de los ciudadanos, vulnerando nuestro sistema democrático de derecho.

Durante mas de dos años los partidos políticos han antepuesto, frente a cualquier otra consideración, la prioridad en la defensa de los principios de libertad, respeto a la ley, defensa de los derechos ciudadanos, dejando atrás posiciones de diferencias partidistas, sin duda legitimas, pero de importancia secundaria ante el objetivo de defender los principios que conforman nuestra Constitución.

El PP ha abandonado los principios que decía defender, ha engañado a los ciudadanos

Durante mas de dos años en Estepona hemos sido un ejemplo de compromiso con los ciudadanos, un ejemplo de compromiso con nuestras ideas, un ejemplo que ha sido seguido con admiración y por que decirlo, con una mezcla de incredulidad y sana envidia por muchos y en muchos sitios, un ejemplo que nos hemos dado los demócratas a los demócratas

Durante mas de dos años, en Estepona nos habíamos ganado el respeto de los ciudadanos dejando atrás una tormentosa historia de rencillas, descréditos y traiciones.

El pasado 31 de octubre, el Partido Popular rompió este acuerdo, presentando una moción de censura contra el alcalde del consenso de todos Antonio Barrientos, una extraña operación que realizan con los hasta entonces denostados miembros del GIL, en un pacto de incalculables consecuencias para ese partido y para la democracia española, que culmina con la incorporación de los miembros y planteamientos del GIL al Partido Popular.

Este acuerdo muestra la cara más sucia de una forma de entender la actividad política que se realiza sin el más mínimo respeto tanto a los ciudadanos como a los propios actores que la instrumentan.

El pasado sábado se consumo el desatino eligiéndose como alcaldesa a doña Rosa Díaz, tal vez la primera alcaldesa de España que es elegida en un acto de autocensura a su gestión en un equipo de gobierno, llegándose al colmo del esperpento cuando no supo exponer las causas de la moción, no fue capaz de presentarla, como no fue capaz de presentar un programa de gobierno alternativo, tal vez porque era consciente de que la moción de autocensura era impresentable.

No seré quien critique la gestión del Partido Popular en el gobierno cuatripartito que ha regido Estepona durante mas de dos años, porque su gestión es la nuestra al igual que la nuestra es la suya, porque, sin mostrar diferencias hemos gobernado juntos y lo hemos hecho bien.

El Partido Popular ha abandonado los principios que decía defender, ha engañado a los ciudadanos, ha traicionado a sus electores y ha provocado una grave fractura social abriendo tenebrosas puertas del pasado. Y todo ello con el único objetivo de alcanzar el poder por el poder, de la manera que sea y a costa de lo que sea.

Pero el poder no se debe conseguir con oscuros pactos no confesados, ni se puede conseguir a costa de la dignidad personal, ¿cómo van a mirar a los ojos de los ciudadanos y explicarles su travestismo político?, ni a costa de la credibilidad personal de los autores y de su partido, ni a costa de la democracia, el Partido Popular no puede gobernar Estepona con una mayoría absoluta que le negaron las urnas.

Francisco Zamorano Vázquez es portavoz del Grupo Socialista del Ayuntamiento de Estepona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de noviembre de 2001